Advanced Mechanical & Engineering (EM&E), la sociedad patrimonial de los hermanos Ángel y Javier Escribano, ha liquidado su participación del 14,3% en Indra mediante una colocación acelerada que ha recaudado 1.338 millones de euros a un precio de 53 euros por acción.
Este paquete accionarial, sin embargo, no estaba en propiedad directa de EM&E, sino que se mantenía a través de un derivado financiero estructurado con JPMorgan. De hecho, la mayoría del importe obtenido en la operación recaerá en el banco estadounidense, que asumió la titularidad de las acciones mediante un contrato "collar" cuyo vencimiento estaba próximo. Este derivado está vinculado a 22,584 millones de títulos, parte de las 25,2 millones que representaban el 14,3% que tenían los Escribano en Indra.
Tras esta operación, los hermanos Escribano percibirán más de 200 millones de euros netos, mientras que el resto de los fondos irán a JPMorgan como contraprestación por el despliegue del derivado. Con esta venta, EM&E abandona completamente el accionariado de Indra y deja un sillón vacante en el consejo de administración, lo que facilita un posible reinicio de las negociaciones para futuras fusiones o acuerdos, actualmente bloqueadas tras la crisis interna que llevó a la dimisión de Ángel Escribano.
Este movimiento no solo modifica la estructura accionarial, sino que también obliga a una reorganización del consejo de administración de Indra en vísperas de la junta de accionistas prevista para el 25 de junio. Hasta ahora, el consejo estaba formado por 15 miembros, incluyendo a Javier Escribano por parte de EM&E, quien tenía derecho a dos puestos pero solo ocupaba uno. Con la salida, dicho asiento queda vacante. Además, Amber Capital mantiene representación con un solo consejero pese a haber reducido su participación por debajo del 5%, lo que normalmente implicaría la pérdida del asiento.
Actualmente, el accionariado de Indra está dominado por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi) con un 28%, seguida por Sapa con cerca del 8% y Amber Capital con algo más del 5%. La salida de EM&E, primer inversor privado del grupo, abre la puerta a la entrada de nuevos accionistas que ajusten el capital y la gobernanza de la firma tecnológica.
Esta operación representa un cierre temporal de una etapa para los Escribano en Indra, marcando además un paso esencial para la futura estrategia de la compañía. La venta desbloquea la situación tras las tensiones previas con Moncloa y Sepi, y prepara el terreno para posibles movimientos corporativos que reactiven el interés en la empresa, incluyendo eventuales fusiones o reestructuraciones accionarias.
Para más detalles sobre la evolución de estas operaciones y el impacto en Indra, se puede consultar el registro oficial de la CNMV o análisis económicos en Expansión.
El escenario accionarial y regulatorio de Indra continúa siendo un reflejo de las complejidades que enfrentan las empresas con participaciones significativas de inversores familiares y públicos, donde las negociaciones políticas y financieras se entrelazan influyendo decisivamente en su rumbo.
Este proceso subraya la importancia de la gestión activa del capital y la flexibilidad en la estructura accionarial para adaptarse a contextos cambiantes, especialmente en sectores estratégicos como el de tecnología y defensa, donde Indra opera.