El gigante tecnológico Alphabet ha colocado 9.000 millones de euros en bonos en Europa, buscando así beneficiarse de tipos de interés más bajos para financiar su ambicioso plan de inversión en inteligencia artificial (IA). El tramo de bonos con vencimiento en 2039 ofrece un cupón del 4,1%, cifra que se vuelve especialmente atractiva en comparación con otras tecnológicas como Amazon, Meta u Oracle.
Este movimiento se enmarca en lo que varios expertos califican como "la madre de todos los ciclos de capex", un periodo de inversión sin precedentes en tecnología. Christopher Wood, analista de Jefferies, estima que este año Alphabet, junto con Amazon, Meta y Microsoft, destinarán cerca de 700.000 millones de dólares (unos 645.000 millones de euros) para desarrollar aplicaciones basadas en IA. Se proyecta que esta cifra alcance los 800.000 millones de dólares para 2027 y supere el billón de dólares si se incluye a otros actores como Oracle y CoreWeave.
La intensa inversión ha despertado dos incógnitas principales entre los analistas. La primera es si estas gigantes tecnológicas lograrán obtener una rentabilidad suficiente a partir de los ingresos que la IA genere en el futuro. La segunda, de corto plazo, tiene que ver con cómo afrontan estas firmas el enorme gasto: muchas no pueden costearlo solo con sus flujos de caja y están optando por aumentar su deuda, lo que podría implicar recortes en dividendos o en programas de recompra de acciones.
Este endeudamiento creciente se refleja en el mercado de bonos. Las empresas tecnológicas estadounidenses se financian pagando primas de riesgo que rondan los 50 puntos básicos sobre los bonos soberanos estadounidenses. Por ejemplo, en dólares, Alphabet emitió bonos en febrero con un cupón del 4,8% a 2036, mientras que el bono público estadounidense a 10 años se sitúa en torno al 4,35%. Amazon realizó una operación similar en marzo, con un tipo del 4,875%.
En euros, Alphabets y Amazon mantienen costes de financiación competitivos. Amazon emitió bonos con vencimiento en 2039 al 4,05%. Para poner estas cifras en contexto, España se financia a 10 años al 3,4%, lo que demuestra que las tecnológicas pagan un pequeño sobrecoste por encima de la deuda pública, pero sin grandes alarmas en el mercado.
Otras compañías del sector pagan tipos superiores. Meta, por ejemplo, colocó bonos a diez años la semana pasada con un coste del 5,25%, y Oracle lo hizo en febrero al 5,7%. Esto refleja el dilema que enfrentan los inversores entre elegir empresas más endudadas con rendimientos más altos y otras con menor riesgo pero retornos inferiores.
Según un informe de Société Générale, la rentabilidad para los inversores en tecnológicas estadounidenses está en niveles bajos, en parte por la desaceleración de recompra de acciones que ha caído un 4%, mientras que la bolsa continúa mostrando signos de fortaleza relativa. Esto demuestra un mercado que, por ahora, no parece alarmado por el incremento de deuda de este sector ni por la magnitud de la inversión prevista en IA.
La estabilidad de los bonos y la continuidad del apetito inversor presagian que el foco principal vuelve a la evolución tecnológica y la capacidad de estas empresas para monetizar la IA, una cuestión que podría moldear el mercado en los próximos años dependiendo de la paz geopolítica en regiones como Irán y el comportamiento del precio del petróleo.
En este contexto, la estrategia de Alphabet al emitir deuda en Europa con tipos competitivos podría servir de referencia para otras tecnológicas que buscan financiar su expansión en IA sin comprometer demasiado sus balances ni su atractivo para los inversores.
La carrera por la inteligencia artificial no solo acelera el desarrollo tecnológico, sino que también redefine las dinámicas financieras de las grandes empresas de Silicon Valley, que se ven obligadas a buscar alternativas para sostener inversiones masivas en innovación.