La compraventa de viviendas en España registró en mayo una caída del 7,3% respecto al mismo mes del año anterior, sumando 56.462 operaciones. Este retroceso marca el quinto mes consecutivo de descenso en el mercado inmobiliario español durante 2026, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en la Estadística de Transmisiones de Derechos de la Propiedad (ETDP).
El descenso estuvo impulsado principalmente por la reducción en la venta de viviendas de segunda mano, que bajó un 7,6% hasta 44.574 operaciones. También descendieron las transacciones de vivienda nueva, con un 6% menos, hasta 11.888 operaciones, siguiendo la tendencia negativa tras un breve repunte en abril.
Este prolongado descenso se explica, en parte, por la elevada presión en los precios que ha dificultado el acceso a la vivienda. Francisco Iñareta, portavoz de idealista, señaló en un comunicado que muchos compradores potenciales no pueden hacer frente al pago inicial, que en algunas capitales supera los 100.000 euros, lo que supone un 20% del valor de la vivienda. Esta situación ha provocado una corrección significativa en el volumen de operaciones, especialmente en mercados como Madrid y Baleares, donde existe una mayor tensión entre oferta y demanda.
A pesar de esta caída interanual, en mayo se observó un aumento del 6% en la compraventa respecto al mes anterior, indicador que refleja la resiliencia del mercado y la persistente demanda apoyada por condiciones de financiación aún favorables. María Matos, directora de Estudios de Fotocasa, explicó que, aunque se aprecia una estabilización y moderación en el ritmo de operaciones, el mercado sigue en niveles elevados comparados con años anteriores, con 288.176 operaciones contabilizadas en los primeros cinco meses de 2026, solo un 3,5% menos que en 2025.
Esta situación lleva al sector a una nueva fase de "normalización de máximos", donde el volumen de ventas se mantiene alto pero con un crecimiento menos acelerado. Esta evolución estaría acompañada por un ajuste en el mercado hipotecario, con entidades financieras que adoptan una postura más prudente y lanzan productos adaptados a un contexto monetario más estable. Esta transformación podría moderar la concesión de préstamos hipotecarios durante la segunda mitad del año.
El comportamiento diferencial entre vivienda nueva y usada también es relevante. La obra nueva sigue siendo atractiva por responder mejor a las demandas actuales, como la eficiencia energética y mayor calidad constructiva, aunque las limitadas promociones hacen que la presión sobre los precios se mantenga. La caída del 6% en las transacciones de vivienda nueva refleja además estas limitaciones productivas.
El sector se enfrenta a un cambio de ciclo marcado por los altos precios y la dificultad creciente para que muchos hogares accedan a la compra, lo que reduce el margen de crecimiento y puede hacer que en algunas zonas se produzcan descensos en los precios a medida que la oferta y la demanda reequilibran el mercado.
En síntesis, el mercado residencial en España sigue mostrando fortaleza y un interés sostenido, pero también señales de evolución hacia una fase más equilibrada y moderada tras años de fuerte crecimiento. La combinación de presión sobre los precios, mayor prudencia financiera y ajustes en el ritmo de compraventas definen un escenario complejo para la vivienda en los próximos meses.
Para más información, se pueden consultar los datos oficiales en la Web del INE o los análisis de mercado en idealista y Fotocasa.