El absentismo laboral en España ha alcanzado niveles récord, con una tasa media nacional del 7,6% de horas de trabajo perdidas en 2025, según el informe del servicio de estudios de Adecco, The Adecco Group Institute. Este fenómeno representa un coste económico global de 59.109 millones de euros, lo que supone un incremento del 11,7% respecto a 2024 y casi el doble con relación a 2019, cuando se situó en 30.171 millones.
El impacto económico del absentismo es cada vez más acuciante y motivo de debate político y social. La ministra y portavoz del Gobierno, Elma Saiz, mantiene abierta una mesa de negociación con patronales y sindicatos para buscar soluciones, aunque hasta ahora sin resultados concretos. Desde la CEOE se estima que el absentismo supone una factura de 34.000 millones para empresas y Seguridad Social, cifra que el estudio de Adecco eleva desde una perspectiva más completa.
El factor que impulsa en mayor medida el coste total son las prestaciones por incapacidad temporal, que representan un 78% del gasto, es decir, unos 46.105 millones de euros. El volumen de horas perdidas por bajas médicas ajenas al entorno laboral se sitúa en un 5,95%, el nivel más alto registrado.
En cuanto a la distribución territorial, existen dos formas de analizar el impacto: por la tasa de horas de trabajo perdidas y por el coste económico asumido por cada comunidad autónoma. Las tasas más elevadas de absentismo en horas pactadas las tienen País Vasco, Canarias y Cantabria, con un 9,6%, seguidos de Galicia, Asturias, Murcia, Navarra y Aragón, que superan la media nacional del 7,6%.
Sin embargo, el coste económico concentra su mayor peso en las regiones con más trabajadores afectados. Cataluña lidera la factura con 11.557 millones de euros, seguida por Madrid (10.290 millones) y Andalucía (7.410 millones), que juntas suman casi la mitad de los costes totales (49%). Les siguen la Comunidad Valenciana, País Vasco, Galicia y Canarias en un segundo nivel de impacto, mientras que regiones con menor población y ocupación tienen costes inferiores.
Desde una perspectiva sectorial, la industria es la actividad con mayor tasa de absentismo (8,2%), seguida por los servicios (7,6%) y la construcción (6,2%). Pero el sector servicios concentra la mayor parte del coste, con 45.096 millones de euros, alterando la proporcionalidad entre tasa y coste. La industria y la construcción tienen costes significativamente menores, aunque con incrementos interanuales notables del 16% y 11%, respectivamente.
Al detallar las ramas de actividad, destacan sectores específicos con ausencias especialmente elevadas como las actividades postales y de correos (13%), los servicios de edificios y jardinería (12,5%) y las actividades de juego y apuestas (12,2%). En contraste, los sectores con menor tasa de absentismo incluyen actividades relacionadas con el empleo (3%), actividades jurídicas y de contabilidad (3,7%), y la edición, actividades inmobiliarias, así como programación y consultoría informática (4% cada una).
Este escenario evidencia la complejidad del absentismo laboral en España, que no solo genera un coste considerable para las empresas y la Seguridad Social, sino que también condiciona la productividad y competitividad del país. Las diferencias territoriales y sectoriales representan un desafío para la elaboración de políticas eficaces que contengan este problema en auge, sobre todo para las pequeñas y medianas empresas.
El seguimiento de la evolución del absentismo y la implementación de medidas adaptadas a cada realidad regional y sectorial serán claves para mitigar su creciente impacto económico. Más información y datos pueden consultarse en el informe completo de Adecco y en la Encuesta de Costes Laborales del INE.