El comisario europeo de Industria, Stéphane Séjourné, ha adelantado que en septiembre se presentará una reforma de las licitaciones públicas con el objetivo de proteger la producción dentro de la Unión Europea. Este ajuste busca defender el modelo europeo frente a prácticas de competencia desleal en el comercio internacional.
Séjourné ha señalado que aproximadamente un 30% de los criterios para adjudicar contratos públicos dejarán de basarse en el precio para enfocarse en aspectos como la innovación, la preferencia por productos europeos, la resiliencia, la descarbonización y las cláusulas sociales. Esta reorientación supone modificar el destino de miles de millones de euros, ya que el gasto en mercados públicos en la UE alcanza unos dos billones de euros anuales, lo que representa el 15% del PIB comunitario.
Esta reforma se enmarca en un contexto donde la política industrial gana protagonismo dentro de las prioridades europeas para responder a un entorno económico global cambiante y complejo. Según el vicepresidente de la Comisión Europea, esto responde a la necesidad de adaptar el modelo europeo ante desafíos derivados de la competencia desleal de grandes potencias como China y el uso de aranceles por Estados Unidos.
En concreto, Séjourné ha destacado que los modelos de competencia chinos y estadounidenses difieren del europeo, por lo que se debe integrar una dimensión de política industrial en la tradicional política de competencia de la UE. Esto se traduce en medidas como la preferencia europea en sectores estratégicos como el automóvil y las energías limpias, iniciativas que ya están en desarrollo en la Comisión y en fase de debate en el Parlamento europeo.
Entre los ejemplos concretos, se incluye la obligación de que una parte de los paneles solares instalados en Europa se produzcan dentro del continente, así como componentes para reactores nucleares. En el sector del automóvil, la nueva regla establece que los vehículos adquiridos con fondos públicos europeos deberán contar con al menos un 70% de componentes fabricados en la UE.
Esta medida busca contrarrestar la tendencia actual que, sin intervención, haría que la proporción de componentes europeos en los coches fabricados en la UE caiga del 75% actual a entre el 40% y el 50% en los próximos 10-15 años. Además, la producción total de vehículos europeos, que actualmente ronda los 12 millones, podría reducirse a 8-9 millones para 2035 si no se actúa.
Así, la Comisión Europea pretende proteger y fortalecer su modelo industrial, defendiendo la innovación y producción local dentro de un sistema de competencia global con dinámicas distintas. Estas medidas aspiran a garantizar una mayor autonomía estratégica y sostenibilidad económica para la Unión Europea en ámbitos claves para su desarrollo.
Los cambios que se presentarán en septiembre quieren reforzar la capacidad europea para competir en un mercado global, asegurando que las licitaciones públicas no solo sean una cuestión de precio, sino también de valor estratégico y social para el desarrollo comunitario.
Para conocer más detalles oficiales, se puede consultar la información difundida por EFE o la web de la Comisión Europea.
Este enfoque hacia la política industrial sitúa a Europa en una posición más defensiva y estratégica frente a factores externos, buscando evitar la deslocalización y la pérdida de capacidad productiva regional vital para la economía y el empleo.