La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha realizado un llamamiento claro a los países miembros para que acuerden nuevas fuentes de ingresos que fortalezcan el presupuesto comunitario. En su intervención en Cork, coincidiendo con el inicio de la presidencia irlandesa del Consejo de la UE, Von der Leyen advirtió que sin estas nuevas herramientas será imposible evitar drásticos recortes financieros.
Actualmente, la Unión Europea se encuentra negociando el Marco Financiero Plurianual para el periodo 2028-2034. Esta negociación es clave para poder afrontar nuevos retos, como el fortalecimiento de la defensa comunitaria y las inversiones en competitividad, sin abandonar compromisos históricos como la cohesión social o la agricultura. Según Von der Leyen, si no se incrementan los recursos propios o las contribuciones nacionales, habría que recortar aproximadamente 66.000 millones de euros al año, lo que equivaldría a un tijeretazo cercano al 40%.
El debate sobre los recursos propios, es decir, ingresos que no dependan exclusivamente de las aportaciones de los países, se ha convertido en el centro de esta negociación. Von der Leyen recordó que la Comisión Europea propuso hace un año un conjunto de medidas para diversificar los ingresos, incluyendo un mayor peso en la recaudación del IVA y las aduanas comunitarias. También planteó nuevos impuestos ligados al sistema de comercio de emisiones, aranceles climáticos, e impuestos especiales sobre el tabaco, además de gravámenes a empresas multinacionales y sobre residuos electrónicos no reciclados.
Asimismo, explicó que el Parlamento Europeo ha propuesto impuestos específicos sobre multinacionales digitales, activos criptográficos y juegos de azar en línea. Estas iniciativas buscarían sustituir otros tributos más controvertidos, facilitando así un mayor consenso dentro del Consejo de la UE. No obstante, todas estas propuestas deben sumar como mínimo 66.000 millones anuales para mantener la ambición financiera actual de la UE.
El principal desafío para avanzar en estas medidas es la unanimidad requerida en el Consejo para la aprobación de nuevos recursos. Algunos países, denominados "frugales" —como Alemania, Países Bajos, Austria y varios países nórdicos— han mostrado resistencia a incrementar las contribuciones nacionales ni aceptar ciertos impuestos, lo que tensiona el diálogo político.
La presión del contexto geopolítico, marcado por la necesidad de rearme y mayor autonomía estratégica europea, se ha convertido en un argumento crucial para quienes defienden la consolidación de ingresos comunes. Este escenario ofrece una oportunidad para que los Veintisiete logren un entendimiento, aunque la experiencia demuestra que la negociación será compleja y es probable que se requieran compromisos o ajustes en las propuestas económicas.
En definitiva, la Unión Europea se ve en la encrucijada de reformar su financiación para responder a sus desafíos internos y externos. De no lograrse un acuerdo que permita implementar nuevos ingresos propios, el bloque se enfrentaría a una reducción significativa de su presupuesto, con impactos en todos sus programas y estrategias futuras.
Para más detalles, se puede consultar el discurso original de Von der Leyen en la página oficial de la Comisión Europea y el seguimiento de las negociaciones del Marco Financiero Plurianual en el Consejo de la Unión Europea.