El próximo encuentro anual de la OTAN se celebrará en Turquía, donde el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, asistirá en un contexto marcado por su debilitada posición política y un evidente desinterés social hacia los temas de defensa en España. La cumbre, que reunirá a los socios de la Alianza Atlántica, llega en un momento clave para Europa, donde la seguridad vuelve a ser una prioridad ante la amenaza rusa, pero donde en España este debate apenas tiene eco público.
En buena parte de Europa, especialmente en Alemania, Francia o Polonia, la discusión sobre defensa es intensa y estratégica. Se está evaluando desde la posibilidad de reinstaurar el servicio militar obligatorio hasta la necesidad de unir y ampliar las capacidades militares europeas para afrontar futuros riesgos geopolíticos. En cambio, en España, este tipo de debate se reduce a ámbitos muy concretos, como los cuarteles o círculos especializados, sin llegar a la esfera social o política general.
El desinterés social por la defensa puede vincularse a una agenda política y social centrada en otros temas más inmediatos para los ciudadanos españoles: sueldos estancados, crisis habitacional, desigualdad creciente o flujos migratorios. Estos asuntos dominan las conversaciones y las prioridades nacionales, relegando la defensa a un plano secundario, muy distante del protagonismo que tiene en otros países europeos. La postura española contrasta con el renovado impulso alemán por desarrollar el que será el mayor ejército europeo, con importantes inversiones en tecnología militar y defensa.
La cumbre en Turquía también refleja tensiones personales y políticas entre los líderes de la OTAN. La relación de Sánchez con el presidente estadounidense, Joe Biden, y especialmente con su predecesor, Donald Trump, ha sido tensa. Trump ha criticado abiertamente a Sánchez y al gobierno español por limitar la colaboración militar y resistirse a aumentar el gasto en defensa, aspectos cruciales para la alianza. Turquía, por su parte, juega un rol estratégico con un liderazgo fuerte y una industria militar en auge, siendo un aliado clave y un punto geográfico crítico para la seguridad en el Mediterráneo.
En este contexto, la presencia de Sánchez se percibe como incómoda, dados sus recientes reveses políticos y su aislamiento en materia de defensa dentro del bloque atlántico. Sus políticas y posturas, como la negativa a permitir el uso de bases españolas para ciertas operaciones estadounidenses, refuerzan esa sensación de distancia y dificultan que España participe activamente en las discusiones vitales para la seguridad europea.
Europa se enfrenta a una encrucijada histórica: debe reconocer que depender exclusivamente de Estados Unidos ya no es sostenible y debe avanzar hacia una defensa propia y coordinada. Sin embargo, esta transformación requiere compromiso político y social en todos los países miembros, algo que en España todavía no se ha instalado. El paradigma de prosperidad sin asumir responsabilidades militares queda obsoleto en el actual escenario global.
Los temas que se discuten en Ankara no solo tienen implicaciones inmediatas sino que determinarán el futuro de la seguridad en Europa durante las próximas décadas. Mientras países vecinos se preparan para asumir mayores sacrificios y fortalecerse, España parece ausente de este diálogo estratégico. Sánchez acudirá a la cumbre, pero la sensación general es que España sigue fuera de la conversación que definirá la defensa del continente.
Para profundizar en este tema, puede consultarse el análisis en Foreign Affairs sobre la nueva realidad de la defensa europea, o las informaciones sobre la cumbre de la OTAN en sitio oficial de la Alianza Atlántica. También resulta relevante el seguimiento del debate sobre gasto militar en Politico Europe, donde se refleja la evolución de las políticas de defensa en el continente.
La cuestión no es solo cómo España se adapta a los nuevos tiempos, sino si la sociedad y sus líderes conseguirán situar la seguridad nacional y europea en el centro de la agenda pública y política para afrontar con garantías los desafíos que vendrán.