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El bloqueo de Ormuz: la apuesta más arriesgada de Trump

Washington impone un embargo naval al estrecho que abastece al 20% del petróleo mundial, en plena tregua con Irán.

Por Carlos García·lunes, 13 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: El bloqueo de Ormuz: la apuesta más arriesgada de Trump · El Diario Joven

La guerra entre Estados Unidos e Irán tomó un giro radical el domingo cuando Donald Trump anunció un bloqueo naval del estrecho de Ormuz, el paso marítimo por el que transita en torno al 20% del petróleo mundial. La medida entró en vigor el lunes a las 10:00 horas de la costa Este y autoriza la incautación de cualquier buque que haya pagado peaje a Teherán. El objetivo declarado es cortar los ingresos petroleros iraníes para debilitar su capacidad militar.

El anuncio llegó horas después de que las negociaciones celebradas en Pakistán entre el vicepresidente J.D. Vance y la delegación iraní se rompieran sin acuerdo. Irán se negó a aceptar varias exigencias centrales de Washington: el libre tránsito por Ormuz, el desmantelamiento de sus instalaciones de enriquecimiento de uranio —bombardeadas por Estados Unidos el pasado junio— y el fin de la financiación a milicias regionales afines. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, culpó a la Casa Blanca del fracaso, afirmando que su país negoció "de buena fe" y que cuando estaban "a un paso" de un memorando de entendimiento, se toparon con "maximalismo y cambios de reglas".

La comparación con Venezuela que no convence a todos

Trump justificó la decisión comparándola con la operación que llevó a la captura del entonces presidente venezolano Nicolás Maduro tras un bloqueo naval. "Ya vieron lo que hicimos con Venezuela. Será algo muy similar, pero a mayor escala", declaró a Fox News. Sin embargo, los analistas advierten que el paralelismo tiene patas cortas: Irán lleva casi medio siglo construyendo una burocracia resistente y una doctrina de guerra asimétrica liderada por la Guardia Revolucionaria que no tiene equivalente en el caso venezolano.

Además, a diferencia de Venezuela, Irán comparte fronteras terrestres con 15 países, lo que le permite importar alimentos y bienes esenciales a través de Irak, Turquía, Rusia, Afganistán y Pakistán, reduciendo el efecto del bloqueo marítimo sobre su economía interna.

Riesgos para los mercados y los aliados

Jennifer Kavanagh, directora de análisis militar del think tank Defense Priorities, advierte de que un cierre total del estrecho disparará los precios del crudo y aumentará la presión internacional sobre Washington. "Esto demuestra claramente la frustración y la falta de opciones que siente el presidente", señala.

El dilema operativo también es considerable. El Comando Central estadounidense ha confirmado que el bloqueo se aplicará "de forma imparcial" a los buques de todas las naciones que entren o salgan de puertos iraníes, lo que incluye potencialmente petroleros de países aliados o chinos. "¿Qué hará Estados Unidos si es un barco francés o chino el que pagó el peaje? ¿Incautará un petrolero aliado?", pregunta Kavanagh.

Vali Nasr, profesor de la Universidad Johns Hopkins y exfuncionario del Departamento de Estado, apunta que la medida podría beneficiar estratégicamente a Irán: Teherán calcula que el caos en Ormuz genera más presión sobre la economía global que sobre la suya propia. "A los iraníes les viene bien, pues prolonga el control que ejercen sobre la economía global", sostiene.

No todos los expertos son escépticos. El exdiplomático Dennis Ross argumenta que el bloqueo detiene los ingresos iraníes y ejerce presión sobre China para que intervenga. Richard Haass, otro veterano de la diplomacia estadounidense, defiende que una política de "abierto para todos o cerrado para todos" puede movilizar a la comunidad internacional sin añadir destrucción al conflicto, según recoge en su blog de Substack.

El senador demócrata Mark Warner resumió las dudas de buena parte del establishment político: "No entiendo cómo bloquear el estrecho va a empujar a los iraníes a abrirlo. No le veo la lógica". Con el frágil alto el fuego acordado apenas una semana antes ya en entredicho, la apuesta de Trump en Ormuz abre un nuevo frente de incertidumbre para los mercados energéticos y la diplomacia global.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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