Cada comienzo de mayo regresa puntual el viejo aforismo financiero: "vende en mayo y vete". En los mercados bursátiles tradicionales, este dicho tiene cierto respaldo estadístico. Pero en el universo cripto, y en particular en el bitcoin, los datos históricos cuentan otra historia, una bastante más optimista para quienes mantienen posiciones en la mayor criptomoneda del mundo.
El mes de abril cerró con una revalorización del 12% para el bitcoin, el mejor balance mensual en un año. No es un dato aislado: ese porcentaje coincide casi exactamente con la subida media del 13% que ha registrado históricamente el bitcoin durante los meses de abril. La coherencia entre el comportamiento reciente y la serie histórica añade credibilidad al análisis estadístico y plantea una pregunta inevitable: ¿puede mayo mantener el impulso?
Qué dice la historia sobre mayo
La respuesta, al menos desde el punto de vista histórico, es afirmativa. Desde los primeros registros del bitcoin, mayo ha generado una revalorización media del 7,6%, un dato que contrasta con la debilidad que muestra este mes en los mercados de renta variable. El índice S&P 500, tomando como referencia los datos desde 1950, presenta en mayo uno de sus peores balances mensuales: apenas un +0,3% de media. La lógica del "sell in may" tiene, por tanto, más fundamento en la bolsa americana que en el mercado de criptomonedas.
Esto no significa que el bitcoin sea inmune a la estacionalidad negativa, sino que su calendario de altibajos no coincide necesariamente con el de los activos tradicionales. Junio, por ejemplo, sí supone un bache para la criptomoneda: el balance histórico es ligeramente negativo, de un -0,1%. Un mes modesto que, sin embargo, suele quedar compensado con rapidez.
El verano cripto: baches y rebotes
Julio es, históricamente, tan bueno como mayo para el bitcoin: otra subida media del 7,6%. Esto dibuja un patrón interesante, con junio como una especie de paréntesis débil entre dos meses fuertes. Para los inversores con horizonte temporal algo más amplio, este comportamiento sugiere que las caídas de junio han sido, en términos históricos, oportunidades de compra más que señales de alarma.
Agosto modera el ritmo: la criptomoneda ha subido de media un +1,1% en ese mes, un dato positivo pero más discreto. Y septiembre es, con diferencia, el peor mes del calendario para el bitcoin, con un balance medio del -3%. Curiosamente, este patrón de debilidad en septiembre es compartido también por la bolsa americana, donde el mismo mes arroja un -0,7% histórico según los datos del S&P 500. Parece que, al menos en otoño incipiente, los mercados sí respiran al unísono.
La buena noticia para quienes aguanten el tirón es que octubre ha sido históricamente un mes extraordinario para el bitcoin, con una subida media del 20%. Un rebote tan pronunciado que ha ganado el apodo informal de "Uptober" entre la comunidad inversora cripto.
El contexto actual: 77.000 dólares y a la vista de los 80.000
Más allá de la estadística, el arranque real de mayo está siendo coherente con el guion histórico. El bitcoin ha iniciado el mes repuntando por encima de los 77.000 dólares, acercándose de nuevo a la barrera de los 80.000 dólares. Esa cota representa un nivel clave de resistencia: es el precio máximo que ha alcanzado la criptomoneda desde las tensiones geopolíticas que sacudieron los mercados a principios de año, y supone además una recuperación del 30% desde los mínimos registrados en febrero.
El contexto macroeconómico también influye. Los mercados globales siguen procesando señales contradictorias sobre los tipos de interés y el crecimiento económico, lo que ha generado volatilidad tanto en la renta variable como en los activos alternativos. En este entorno, el bitcoin ha logrado comportarse mejor de lo que muchos analistas esperaban, apoyándose en parte en la demanda institucional que ha ganado peso desde la aprobación de los ETF de bitcoin al contado en Estados Unidos a principios de 2024.
¿Tiene sentido guiarse por la estadística?
La estacionalidad es una herramienta más de análisis, no una garantía. Los mercados cambian, las correlaciones se rompen y los ciclos pasados no siempre se repiten. El propio bitcoin, como activo relativamente joven, tiene una serie histórica limitada comparada con décadas de datos bursátiles. Aun así, la consistencia del patrón histórico en meses como mayo, julio y octubre merece atención, especialmente cuando coincide con un contexto técnico y de demanda que también apunta al alza.
Para los inversores jóvenes que se están adentrando en el mercado cripto, la lección más valiosa de estos datos no es tanto "compra en mayo" como entender que la volatilidad de corto plazo —especialmente la de junio o septiembre— no siempre refleja el comportamiento estructural del activo. La paciencia y el análisis del ciclo completo son, según muestra la historia, aliados más fiables que el ruido de cada jornada.