Elon Musk, fundador de SpaceX, ha lanzado una ambiciosa predicción: su empresa aeroespacial podría alcanzar unos ingresos de un billón de dólares para 2030. Esta cifra implica multiplicar por más de 50 los ingresos registrados en 2025, cuando la compañía ingresó cerca de 18.700 millones de dólares.
La declaración de Musk se produjo en respuesta a un comentario en la red social X, donde apuntó que sería una sorpresa si la cifra no superase el billón en 2031. Este anuncio llega solo unos días después de que SpaceX debutara en bolsa con una oferta pública inicial (OPV) que recaudó 75.000 millones de dólares, alcanzando una capitalización de mercado superior a los 2 billones, que aumentó un 5% en la segunda jornada de cotización.
Sin embargo, la realidad financiera actual muestra desafíos importantes. En 2025, SpaceX tuvo unas pérdidas netas de casi 5.000 millones de dólares, aunque dio señales de mejora con un EBITDA ajustado positivo de 6.584 millones. Morgan Stanley y Goldman Sachs son más cautos en sus estimaciones para 2030, con proyecciones de ingresos que oscilan entre 330.000 millones y 470.000 millones de dólares, respectivamente.
El principal motor de ingresos de SpaceX sigue siendo Starlink, su proyecto de internet satelital, que representa el 61% de la facturación y es la única división rentable, generando una ganancia operativa de 4.423 millones en 2025. La expansión de este servicio es clave para la visión de Musk, quien también apuesta fuerte por la inteligencia artificial a través de la división xAI, que actualmente es deficitario pero con un enorme potencial según la empresa.
SpaceX ha comenzado a monetizar la infraestructura computacional desarrollada para la IA, con contratos por más de 70.000 millones de dólares hasta 2029 con empresas como Anthropic y Google. Además, Musk prevé un ambicioso plan orbital para instalar centros de datos en satélites solares, con una capacidad proyectada de 100 gigavatios para 2028, lo que podría revolucionar la computación en el espacio.
A pesar de estos planes, persisten dudas entre analistas sobre si SpaceX podrá materializar estas metas, dada la magnitud del crecimiento necesario y los riesgos asociados a la inversión en tecnologías emergentes y mercados aún por consolidar. Por el momento, los mercados observan con interés cómo evoluciona la expansión de Starlink y el desarrollo de la inteligencia artificial dentro del grupo.
Para entender mejor este panorama, es posible consultar las evaluaciones de Morgan Stanley y Goldman Sachs, que ofrecen un contraste realista respecto a la visión de Musk, en análisis publicados recientemente sobre SpaceX y los sectores aeroespacial y tecnológico en Morgan Stanley Research y Goldman Sachs Reports.
En conclusión, la apuesta de Musk dibuja un futuro ambicioso para SpaceX, fundamentado en la convergencia de la tecnología espacial y la inteligencia artificial. Si bien las cifras son elevadas y las predicciones muy optimistas, la trayectoria de SpaceX hasta la fecha sugiere que continúa siendo un actor clave en la innovación tecnológica y la transformación digital global.