Bankinter ganó 291 millones de euros en el primer trimestre de 2025, un 7,8% más que en el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, la noticia no está solo en los beneficios, sino en una decisión estratégica que llama la atención en pleno auge hipotecario: el banco ha recortado un 40% la nueva producción hipotecaria en España, y lo ha hecho de forma deliberada.
Así lo explicó este jueves la consejera delegada de la entidad, Gloria Ortiz, durante la presentación de resultados. Según Ortiz, esta caída no es un tropiezo coyuntural ni el resultado de una demanda débil, sino una elección consciente. El banco ha decidido apartarse de la batalla hipotecaria española mientras considera que los precios del mercado no reflejan adecuadamente el riesgo que asumen las entidades al conceder estos préstamos.
El problema de los tipos: cobrar poco por asumir mucho
El argumento central de Ortiz es que en España "no se está cobrando por las hipotecas a largo plazo". El tipo swap a 15 años, que sirve de referencia para el coste de financiación de los bancos, supera el 3%. Sin embargo, algunas entidades están ofreciendo hipotecas fijas a 30 años por debajo del 2%. La diferencia entre lo que cuesta financiarse y lo que se cobra al cliente genera, según la ejecutiva, carteras con rentabilidad negativa.
La subida del euríbor y las expectativas de que el Banco Central Europeo continúe ajustando los tipos han comenzado a trasladarse a los precios hipotecarios. Pero Bankinter no lo considera suficiente. "Son subidas insuficientes para cubrir riesgos", advirtió Ortiz, quien alertó de las consecuencias de construir "carteras enteras deficitarias" que, a largo plazo, acabarían pesando sobre los balances de los bancos.
Esta postura es llamativa porque va contracorriente de lo que están haciendo muchos competidores. En un contexto de recuperación de la demanda de vivienda y presión comercial por ganar cuota, la mayoría de entidades están peleando por atraer hipotecas con condiciones agresivas. Bankinter, en cambio, opta por la prudencia financiera aunque eso implique perder presencia en el mercado español.
Portugal e Irlanda, los mercados donde sí apuestan
La estrategia de Bankinter no es retirarse del negocio hipotecario en general, sino reorientar dónde compite. La entidad ha priorizado sus mercados internacionales, donde las condiciones de precio son más racionales según su criterio.
En Portugal, la nueva producción hipotecaria creció un 8% en el primer trimestre. En Irlanda, el aumento fue del 27%. Estos dos mercados han compensado parcialmente la caída en España, de manera que a nivel de grupo la reducción de nueva producción hipotecaria fue del 22%, frente al 40% registrado en el mercado doméstico.
Gracias a ese impulso internacional, la cartera total de préstamos hipotecarios del grupo creció un 4% en el primer trimestre. Una señal de que el banco no está encogiendo su balance, sino redistribuyendo su exposición geográfica hacia donde ve mejor relación riesgo-beneficio.
El negocio de empresas, el otro motor
Más allá de las hipotecas, Bankinter ha encontrado en el negocio de empresas otro frente de crecimiento. La concesión de préstamos a empresas aumentó un 8% en el primer trimestre, un ritmo casi tres veces superior a la media del sector bancario español. Este dato revela que la estrategia del banco no pasa por reducir el volumen de crédito de forma global, sino por ser más selectivo en qué tipo de crédito concede y a qué precio.
El crédito corporativo tiene plazos más cortos, tipos variables y mayor capacidad de ajuste que las hipotecas a 30 años a tipo fijo. Para un banco que alerta de los riesgos de la financiación a largo plazo barata, tiene sentido inclinarse hacia ese segmento en el entorno actual.
¿Un aviso para el sector?
Las palabras de Ortiz trascienden la estrategia particular de Bankinter. Su advertencia sobre las "carteras deficitarias" es un diagnóstico implícito sobre cómo está operando parte del sector bancario español en el mercado hipotecario. No señala a nadie en concreto, pero el mensaje es claro: algunos bancos están ganando cuota de mercado a costa de márgenes que no cubren el riesgo asumido.
Esta dinámica no es nueva en banca. La historia financiera está llena de ejemplos de entidades que priorizaron el crecimiento del balance frente a la calidad del mismo, con consecuencias que se evidenciaron años después cuando el ciclo económico giró. Que una entidad con buenos resultados decida frenar voluntariamente la concesión de hipotecas en su mercado principal es, cuando menos, una señal que merece atención.
El tiempo dirá si la cautela de Bankinter era justificada o si, por el contrario, dejó pasar una oportunidad de crecimiento en un mercado que acabó siendo más sólido de lo que la entidad anticipaba. Lo que está claro es que, de momento, el banco prefiere ganar menos hipotecas que ganar hipotecas malas.