Las entidades financieras españolas están presionando a las consultoras y otras firmas de servicios profesionales para que ajusten a la baja los honorarios que cobran por sus servicios. Este movimiento se debe principalmente a la incorporación de la inteligencia artificial (IA) en sus procesos, lo que ha incrementado la eficiencia y productividad de estas compañías.
Las demandas no solo se limitan a auditorías, sino que se extienden a la mayoría de tareas contratadas por los bancos. Las consultoras, incluyendo las cuatro grandes españolas Deloitte, KPMG, EY y PwC, reconocen que la IA les está permitiendo ofrecer mayor valor, aunque empiezan a admitir también que el modo tradicional de calcular honorarios, basado en horas dedicadas por socios y equipos, está quedando obsoleto.
Estas firmas aseguran que, a corto plazo, no anticipan recortes significativos de plantilla. De hecho, para el próximo período de captación de talento, las cifras de contratación serán similares a las de años anteriores. Sin embargo, vislumbran cambios a medio plazo: se necesitarán menos titulados junior y se podrá incrementar la rotación de empleados debido a la automatización que introduce la IA.
El contexto para los bancos es complejo. Mantienen una actividad elevada tanto dentro como fuera de balance, con una demanda constante de servicios profesionales. Aunque la presión para controlar gastos es alta, también se enfrentan a un escenario donde las inversiones en tecnología aumentan y las plantillas crecen ligeramente por la inclusión de perfiles profesionales vinculados a la digitalización.
Una preocupación destacada es el cálculo de honorarios. Tradicionalmente, se cobraba por horas trabajadas en proyectos, pero la IA reduce estas horas significativamente. Esto ha llevado a que las entidades soliciten que el ahorro en tiempo y costes generado no se quede solo en las consultoras, sino que se traslade en forma de tarifas más bajas.
Alternativamente, las firmas podrían ampliar el volumen de servicios o convencer a sus clientes de que, aunque los costes bajen, el valor ofrecido es superior gracias a la integración de la inteligencia artificial. Por ahora, los bancos priorizan la reducción de costes, vigilando que esa bajada no comprometa la calidad y el impacto de los servicios recibidos.
El último quinquenio ha sido de fuerte crecimiento para estas firmas, con incrementos de facturación de dos dígitos y una expansión paralela de sus equipos. Ahora, esa dinámica se ralentiza: se espera que la facturación crezca a un ritmo más moderado y que las plantillas aumenten menos o incluso disminuyan por una mayor salida de personal, ligada a la automatización.
Aunque existen dudas sobre la reducción de empleo, algunos analistas son optimistas.afirman que el personal que deje estas consultoras probablemente encontrará nuevas oportunidades en otras áreas empresariales, especialmente en la implementación y gestión de tecnologías avanzadas, lo que ayudará a absorber el impacto del cambio.
En resumen, la inteligencia artificial está modificando en profundidad la relación entre la banca y las consultoras, con un claro énfasis en compartir las ganancias de eficiencia y redefinir modelos de negocio basados en horas facturables. Este giro marca un antes y un después en el sector de servicios profesionales, cuyo futuro dependerá de su capacidad para demostrar valor añadido en un entorno cada vez más automatizado y competitivo.
Para entender mejor estas dinámicas, puede consultarse el análisis de Expansión sobre el impacto de la IA en la consultoría y los informes del Banco Central Europeo sobre tipos de interés y su influencia en el sector financiero.