El crecimiento explosivo de la inteligencia artificial (IA) está beneficiando a numerosas empresas industriales y de servicios públicas vinculadas a la construcción y mantenimiento de centros de datos. Firmas hasta ahora poco destacadas en la inversión bursátil están viendo cómo aumenta su valor gracias a la creciente demanda de infraestructura física que soporta esta tecnología.
Más de 200 compañías cotizadas relacionadas con suministros para centros de datos y semiconductores han superado el rendimiento del índice MSCI World en el último año, que ascendió un 21%, según un análisis del Financial Times que considera incluso la reciente caída bursátil vinculada al temor por las subidas de tipos de interés. Entre estas empresas destacan Caterpillar, que provee generadores para estos centros, la alemana Hochtief, que entrará próximamente en el índice Dax, y Nucor, un fabricante de acero que atribuye un fuerte crecimiento a la demanda generada por la IA.
La evolución también ha llegado a sectores inesperados, como el automovilístico: Ford anunció en mayo un cambio de estrategia centrado en el almacenamiento de baterías para centros de datos, lo que provocó una subida del 20% en sus acciones. Esto refleja cómo la inversión en IA atrae la atención hacia proveedores de la infraestructura tecnológica y energética, en lugar del tradicional foco en chips, software o memorias.
La demanda acelerada de infraestructura física, especialmente en los últimos seis meses, se atribuye al auge de grandes empresas tecnológicas, o hiperescaladores de IA, como Alphabet, Microsoft o Meta, que planean invertir hasta 700.000 millones de dólares en 2026. Datos oficiales indican que solo en EE.UU., el gasto mensual en edificación de centros de datos alcanzó los 50.000 millones de dólares en abril. Se prevé que la capacidad global de estos centros se duplique para 2030, lo que multiplica la demanda en sectores asociados al cableado, fibra óptica, energía y refrigeración.
Los centros de datos para IA requieren diseños más complejos que los tradicionales dedicados a almacenamiento en la nube. Por ejemplo, Corning, con 175 años y conocida por inventar el vidrio Pyrex, ha incrementado sus acciones un 270% tras cerrar acuerdos para suministrar fibra óptica avanzada a grandes proyectos de Meta y Nvidia. Además, la gran necesidad eléctrica para entrenar modelos de IA impulsa a empresas de gestión energética como Eaton y Legrand, que han registrado aumentos significativos en pedidos y facturación relacionados con centros de datos.
El aire acondicionado y sistemas de refrigeración líquida son otros sectores beneficiados. Comfort Systems USA y Schneider Electric han experimentado fuertes crecimientos, respondiendo a la demanda para evitar el sobrecalentamiento de los chips. La electricidad necesaria para la IA también está motivando inversiones y contratos millonarios, como el de Iberdrola con empresas tecnológicas en Europa o Entergy en Estados Unidos, que firmó un acuerdo de 10.000 millones de dólares con Meta.
Incluso sectores que parecían en declive, como el de turbinas de gas, han resurgido gracias a la creciente demanda de sistemas de alimentación autónoma de emergencia para centros de datos. Siemens Energy informa de récords históricos en pedidos vinculados a esta necesidad. Empresas tradicionales como Caterpillar, Howmet Aerospace, Wärtsilä y Baker Hughes también están adaptando su producción para suministrar a este nuevo mercado.
Este auge también se traduce en rapidez en los proyectos y disposición a realizar reservas anticipadas para asegurar suministros frente a la demanda. Sin embargo, algunos analistas y organismos advierten riesgos sobre la sostenibilidad de este crecimiento si el impulso tecnológico desacelera. Bain & Company señala que la industria tecnológica necesitará generar hasta 2 billones de dólares anuales en ingresos por IA para justificar las gigantescas inversiones actuales en centros de datos.
La incertidumbre también viene de factores externos como el conflicto entre Estados Unidos e Irán, que podría elevar los costes energéticos y frenar la construcción en zonas estratégicas. Aun así, la mayoría de las empresas mantienen una visión optimista, considerando el ciclo de inversión en IA como una tendencia de largo plazo, no un ciclo corto.
Para empresas como Schneider Electric y Siemens, los centros de datos de IA son motores crecientes mientras el sector sigue transformándose. El desafío para muchas compañías industriales es adaptarse rápidamente a las nuevas exigencias, pero la recompensa radica en el volumen y continuidad de la inversión en este campo. La inteligencia artificial no solo renueva el panorama tecnológico, sino que ofrece una oportunidad singular para sectores industriales con largas trayectorias que se reinventan a partir de esta revolución digital.
Más información en Financial Times, JLL, y la consultora Bain & Company.