Desde diciembre de 1986, Atrio ha marcado un antes y un después en la escena gastronómica de Cáceres. Fundado por la pareja de hosteleros Toño Pérez y José Polo, este restaurante nació con una apuesta poco común para la época: fusionar la alta cocina con la riqueza local, unida a una bodega de gran prestigio y una vajilla y cristalería de primer nivel. Su desafío principal fue crear una oferta de lujo en un mercado entonces poco acostumbrado a este modelo, situando a la ciudad como un destino para gourmets nacionales e internacionales.
La historia del negocio no se detuvo ahí. En 2010, después de un traslado significativo y un proyecto de rehabilitación capitaneado por los arquitectos Luis M. Mansilla y Emilio Tuñón, Atrio se reinstaló en el casco histórico de Cáceres, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco el mismo año que abría el restaurante. Esta ubicación añadió valor cultural y arquitectónico al proyecto, recibiendo reconocimientos internacionales y convirtiéndose en un imán para visitantes del mundo de la arquitectura y la hostelería.
El crecimiento continuó con la inclusión del Palacio Paredes Saavedra, un palacio del siglo XVI adaptado a alojamiento de lujo con once suites únicas. Junto a las catorce habitaciones del hotel Atrio, forman un conjunto de veinticinco estancias que reflejan el cuidado y la atención al detalle que caracterizan la propuesta de sus propietarios. La suma de arte original, mobiliario diseñado por firmas icónicas y materiales seleccionados con esmero, resalta en cada habitación, ofreciendo una experiencia de lujo discreto y armonioso.
Ambos establecimientos cuentan con piscinas exteriores y mantienen una atmósfera que sus responsables describen como capaz de transformar la emocionalidad de sus huéspedes. Para la gestión diaria, Carmina Márquez desempeña un papel fundamental como directora y "maître de maison", destacando la apuesta por la exclusividad y el buen gusto que permea todos los espacios.
El perfil de cliente de Atrio y Palacio Paredes Saavedra está orientado a amantes de la gastronomía y viajeros de lujo que buscan experiencias excepcionales. La mayoría proviene de Madrid y de otros puntos de España, junto a visitantes internacionales atraídos por la triple estrella Michelin que obtuvo Atrio en noviembre de 2022, un hito que ha consolidado a Cáceres como un referente del turismo gastronómico de alto nivel.
La experiencia no se limita a la cena o comida; el desayuno también recibe un tratamiento especial. Atrio ofrece un "Desayuno Degustación" en varios pases que elevan esta comida a una experiencia gastronómica, incluyendo platos emblemáticos como 'Las Migas de Toño' o productos de la Dehesa. Este desayuno ha sido reconocido entre los mejores de España, reflejando el compromiso con la calidad en cada momento del día.
Con precios que oscilan entre 550 y 3.200 euros por habitación, y menús degustación de 295 euros en Atrio o alternativas más accesibles en la Torre de Sande, la propuesta ofrece diferentes formas de disfrutar de la gastronomía y el lujo cacereño. La pasión y la visión de sus creadores han convertido este proyecto en un motor clave para el turismo local, nacional y extranjero.
Toño Pérez y José Polo no solo gestionan un hotel y restaurante; han construido un ecosistema que une gastronomía, arte, arquitectura y hospitalidad en el corazón de una ciudad histórica, llevando Cáceres al mapa global del turismo de lujo y alta cocina.
Datos prácticos:
- Dirección: Plaza de San Mateo 1 (Hotel Atrio) y Calle Ancha, 5 (Palacio Paredes Saavedra), Cáceres.
- Habitaciones totales: 25 entre ambos.
- Precio medio menú Atrio: 295 euros.
- Precio medio menú Torre de Sande: 57 euros.
- Más información en atriocaceres.com
Este modelo de negocio ejemplifica cómo la alta gastronomía puede combinarse con la hospitalidad de lujo y la conservación del patrimonio histórico para ofrecer una experiencia turística singular y de gran impacto.