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El alto el fuego entre EEUU e Irán se tambalea

Pakistán intenta mediar antes del miércoles, cuando expira la tregua, mientras el estrecho de Ormuz sigue cerrado al comercio.

Por Carlos García·domingo, 19 de abril de 2026·4 min lectura·2 vistas
Ilustración: El alto el fuego entre EEUU e Irán se tambalea · El Diario Joven

La tregua de diez días acordada entre Estados Unidos e Irán se acerca a su fecha límite sin que haya señales claras de una prórroga. El miércoles expira el alto el fuego, y las negociaciones mediadas por Pakistán no han logrado resolver los puntos de fricción fundamentales: el bloqueo naval estadounidense a los puertos iraníes y el cierre iraní del estrecho de Ormuz. En juego están no solo las relaciones entre Washington y Teherán, sino la estabilidad energética de buena parte del planeta.

El presidente del Parlamento iraní, Mohammed Bagher Qalibaf, principal negociador de Irán, dejó clara la posición de su gobierno el sábado por la noche en una entrevista televisada: mientras Estados Unidos mantenga el bloqueo a los buques iraníes, Irán no permitirá que terceros naveguen por el estrecho. "No permitiremos que otros pasen por el estrecho de Ormuz mientras nosotros no podamos", dijo Qalibaf. A pesar de ese tono firme, aseguró que Irán busca la paz, aunque reconoció que existen "cuestiones fundamentales aún sin resolver" y que la desconfianza hacia Washington es profunda y estructural.

El estrecho de Ormuz no es un detalle menor del conflicto: por él transita aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo, según datos ampliamente documentados por la Agencia Internacional de la Energía. Su cierre prolongado presiona al alza los precios del crudo en los mercados globales y complica el suministro energético de países asiáticos como India, Japón y Corea del Sur, altamente dependientes del crudo del Golfo Pérsico. Para Irán, este control es su principal palanca de negociación; para Estados Unidos, el bloqueo económico busca asfixiar las finanzas de un gobierno ya debilitado por años de sanciones.

El escenario se tensó aún más cuando la Guardia Revolucionaria iraní abrió fuego contra dos buques mercantes con bandera india en el golfo Pérsico. Un proyectil impactó en un portacontenedores, dañando parte de la carga, y un petrolero fue atacado, según informó la Operación de Comercio Marítimo del Ejército británico. El Ministerio de Exteriores indio reaccionó con dureza, convocando al embajador iraní para expresar su protesta formal por lo que calificó de "grave incidente". El episodio puso de manifiesto que la tregua, aunque formalmente en vigor, no ha logrado estabilizar las rutas marítimas de la región.

Desde Teherán, el viceministro de Exteriores Saeed Khatibzadeh cargó contra Washington y afirmó, según recoge Associated Press, que Estados Unidos está "poniendo en riesgo a la comunidad internacional" con sus decisiones y que el bloqueo naval amenaza con hacer descarrilar todo el paquete negociador. Khatibzadeh también descartó por el momento conversaciones directas con funcionarios estadounidenses, argumentando que Washington no ha abandonado su "postura maximalista". Además, rechazó de plano la posibilidad de que Irán entregue su reserva de 440 kilogramos de uranio enriquecido, calificando la idea de "inviable desde el principio".

El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, que ejerce de facto como órgano máximo de decisión en este conflicto, emitió un comunicado calificando el bloqueo estadounidense de violación directa del alto el fuego. El Consejo advirtió de que Irán impedirá "cualquier reapertura condicional y limitada" del estrecho, e impuso condiciones para el tránsito: rutas designadas por Teherán, pago de tarifas y certificados de paso emitidos por las autoridades iraníes. Dado que buena parte de los suministros logísticos para las bases militares de Estados Unidos en la región llegan precisamente a través del estrecho, la posición iraní añade una presión adicional sobre Washington.

Pakistán, que actúa como mediador principal, trabaja para organizar una segunda ronda de conversaciones directas antes de que venza la tregua. El ministro de Exteriores pakistaní, Ishaq Dar, afirmó que su país está intentando "tender puentes" entre ambas partes. El jefe del Ejército pakistaní visitó Irán durante el fin de semana, y el Consejo de Seguridad iraní confirmó que en ese marco llegaron "nuevas propuestas" de Washington, que Teherán dice estar revisando. Se esperaba que Pakistán acogiera la segunda ronda a comienzos de esta semana.

Donald Trump, por su parte, reconoció el sábado que están teniendo lugar conversaciones "muy buenas", pero lanzó un aviso a Teherán: "No pueden chantajearnos". También acusó a Irán de haberse "pasado un poco de listo". La guerra, que ya lleva ocho semanas activa, ha causado al menos 3.000 muertos en Irán, más de 2.290 en el Líbano, 23 en Israel, más de una docena en países árabes del Golfo y 13 militares estadounidenses. El reloj sigue corriendo y el miércoles marcará si el conflicto entra en una nueva fase diplomática o regresa a la escalada abierta.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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