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La acuicultura ya produce más pescado que la pesca

En 2022 la producción acuícola superó por primera vez a la pesca de captura como fuente principal de pescado para consumo humano.

Por Carlos García·miércoles, 22 de abril de 2026Actualizado hace 23 min·4 min lectura·2 vistas
Ilustración: La acuicultura ya produce más pescado que la pesca · El Diario Joven

Por primera vez en la historia, la acuicultura produce más pescado para consumo humano que la pesca extractiva. Así lo recoge la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que en su último informe sobre el estado mundial de la pesca y la acuicultura situó 2022 como el año en que la balanza se inclinó definitivamente: más del 50% del pescado que llega a nuestras mesas ya procede de cultivo. Un cambio de paradigma silencioso, pero con implicaciones enormes para la seguridad alimentaria global y la salud de los océanos.

El trasfondo demográfico lo explica todo. Según las proyecciones de la FAO, la población mundial rozará los 9.700 millones de personas en 2050, un 34% más que en la actualidad. Satisfacer esa demanda con pesca convencional es, sencillamente, imposible. Las capturas marinas llevan estancadas en torno a los 90 millones de toneladas anuales desde finales del siglo XX, un techo impuesto no por la tecnología pesquera sino por los límites biológicos de los ecosistemas. Extraer más provocaría el colapso de las poblaciones de peces comerciales en cuestión de años, advierte Cristina Tomás, investigadora del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL) y presidenta de la Sociedad Española de Acuicultura (SEA). Sin acuicultura, concluye, cumplir la recomendación de consumir pescado tres o cuatro veces por semana sería inviable a escala global.

España ocupa una posición de liderazgo en este escenario. El sector acuícola nacional es el mayor productor de la Unión Europea, con más de 268.564 toneladas anuales y un valor en primera venta que supera los 856,5 millones de euros. Lubina, dorada, rodaballo, trucha arcoíris, mejillón o atún rojo son algunas de las especies que sostienen una industria con décadas de experiencia técnica y una proyección de crecimiento considerable. El caso de la lubina resulta especialmente ilustrativo: cerca del 98% de la que se consume en España procede ya de cultivo, lo que ha permitido que esta especie siga presente en los mercados sin que su población salvaje colapse.

Un sector con doble función: alimentar y conservar

Más allá de su papel productivo, la acuicultura tiene una dimensión medioambiental que a menudo pasa desapercibida. Cada tonelada de pescado que se obtiene en una instalación de cultivo es una tonelada que no se extrae del mar o los ríos. En un contexto en el que muchas poblaciones pesqueras han alcanzado su límite biológico, ese alivio sobre los ecosistemas naturales no es menor. Según Tomás, la acuicultura, cuando se gestiona de forma responsable, no compite con la biodiversidad sino que la protege: permite que los caladeros se recuperen y que especies sobreexplotadas tengan margen para reconstituir sus poblaciones.

El papel del sector va incluso más allá de la producción de alimentos. Existen programas de repoblación activos para especies amenazadas como la anguila europea o el esturión, dos casos críticos en los que la cría en cautividad ha evitado la extinción funcional en muchos tramos fluviales. La acuicultura también gestiona bancos genéticos y controla la reproducción de especies vulnerables, generando juveniles que se reintroducen en el medio natural con tasas de supervivencia superiores a las que lograrían por sí solos. Es, en definitiva, una herramienta de conservación además de una industria alimentaria.

Por qué el pescado sigue siendo insustituible en la dieta

El interés en producir más pescado no es arbitrario. Los alimentos de origen acuático aportan proteínas de alto valor biológico, con todos los aminoácidos esenciales, junto a ácidos grasos omega-3 y un perfil de minerales y vitaminas relevante para la salud cardiovascular, cerebral, inmunológica y endocrina. Son, desde el punto de vista nutricional, uno de los alimentos más completos disponibles y relativamente accesibles en comparación con otras fuentes de proteína animal de calidad equivalente.

La Sociedad Española de Acuicultura lleva años impulsando la visibilidad del sector y defendiendo que su crecimiento no está reñido con la sostenibilidad, siempre que se apliquen estándares rigurosos de gestión. La acuicultura española, con décadas de desarrollo tecnológico a sus espaldas, es en ese sentido un modelo de referencia dentro de Europa: combina volumen de producción con certificaciones de calidad y trazabilidad que responden a una demanda de consumidores cada vez más informados.

El reto que queda por delante es seguir creciendo sin repetir los errores de la pesca industrial del siglo XX. Con los océanos bajo una presión sin precedentes y el cambio climático alterando los ecosistemas acuáticos, la acuicultura no es solo una opción económica interesante: es una condición necesaria para que el pescado siga en el menú de las próximas generaciones.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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