Abanca ha finalizado la primera mitad de 2024 con un beneficio atribuido de 386 millones de euros, lo que supone un descenso del 9,6% con respecto al mismo periodo del año anterior. Este retroceso se explica principalmente por la menor utilización de créditos fiscales, que ha motivado una mayor tasa fiscal efectiva.
En detalle, la entidad ha abonado 114,7 millones en impuestos durante este primer semestre, casi el doble de los 55,9 millones pagados hace un año. Sin embargo, si se excluye este efecto fiscal, el beneficio antes de impuestos de Abanca crece un 3,7%, alcanzando los 501 millones de euros. La rentabilidad sobre activos tangibles (Rote) se situó en el 12,2%, algo inferior al 14,6% registrado en el mismo periodo de 2023.
El presidente de Abanca, Juan Carlos Escotet, ha enfatizado que el banco mantiene el ritmo previsto en su plan estratégico para consolidarse como una entidad ibérica, impulsado por el dinamismo comercial. El margen de intereses se ubicó en 792,8 millones de euros, con un ligero descenso del 1,2% debido a los tipos de interés más bajos durante el primer trimestre, aunque en el segundo trimestre se recuperó un 4%.
El margen bruto del banco escaló un 4,1%, hasta 1.114 millones, mientras que los gastos de explotación subieron un 3,3%. Destaca también la reducción en provisiones y deterioros, que bajaron un 8,3%, lo que contribuye a la mejora en la calidad de activos.
Abanca incrementó su volumen de negocio un 8,4%, superando los 145.000 millones de euros. Además, captó 77.000 nuevos clientes en los seis primeros meses, de los cuales el 71% provienen de mercados fuera de su territorio tradicional. El consejero delegado, Francisco Botas, resaltó que el banco ganó cuota en todos los segmentos y mercados, con crecimientos de 8 puntos básicos en crédito, 3 en captación de recursos y 7 en planes de pensiones.
Los recursos fuera de balance aumentaron un 23,3%, superando los 22.000 millones de euros, mientras que las primas de seguros generales y de vida riesgo crecieron un 11,4%, hasta los 719 millones.
En cuanto a la gestión interna, Abanca destacó que las sinergias provenientes de sus operaciones de integración y las estrictas políticas de control de gastos permitieron que el aumento de costes se mantuviera por debajo de la media del sector (3,3% frente al 5,3%). Como resultado, la ratio de eficiencia mejoró 72 puntos básicos en el segundo trimestre, quedando en el 51,2%.
El banco mantiene además niveles bajos de morosidad, situados en el 1,9%, y un capital CET1 sólido del 14,4%, que significa un colchón de 2.100 millones por encima del mínimo regulatorio.
Escotet prevé que el crecimiento económico y del empleo continúe en España y Portugal durante el año, un escenario que favorece el desarrollo orgánico de Abanca. Por ahora, descarta nuevas adquisiciones a corto plazo debido a las actuales valoraciones del mercado.
El banco también destaca el avance de su entidad digital B100, que ha duplicado clientes y aumentado su volumen de negocio en un 60% gracias a la incorporación de nuevos productos como fondos de inversión y préstamos. Así, B100 refuerza la vinculación con sus clientes ofreciendo servicios relacionados con salud y sostenibilidad.
En el ámbito tecnológico, Abanca participa en proyectos de innovación como Qivalis y forman parte de la primera red para depósitos tokenizados junto a otras entidades financieras como Unicaja, Ibercaja, Cecabank y Kutxabank.
Esta apuesta por la digitalización y la diversificación comercial refuerza la posición de Abanca como uno de los bancos más dinámicos del sector en la Península Ibérica.
Para más detalles financieros y estratégicos, puede consultarse el informe oficial de Abanca.