Real Valladolid y SD Eibar firmaron un empate sin goles en un partido que dejó sensaciones muy distintas en los dos vestuarios. Los pucelanos, más activos y con más llegadas, se fueron con la sensación de que merecían más, mientras que los armeros sumaron un punto que les viene bien en la clasificación de Segunda División.
Desde el pitido inicial, el Valladolid tomó el mando del encuentro. Chuki fue el más activo en la primera parte: su primer disparo dentro del área lo neutralizó Magunagoitia con solvencia, y los saques de esquina que siguieron pusieron en apuros al portero eibarrés. Ponceau también lo intentó sin éxito, y Biuk desaprovechó una ocasión clara al quedarse solo ante el meta rival sin saber resolverla.
Juric estuvo a punto de inaugurar el marcador con un cabezazo a balón parado, en una falta botada por Chuki que pasó muy cerca del palo. Sin embargo, el ritmo decayó en los últimos minutos de la primera parte y el marcador no se movió al descanso.
Tras el paso por los vestuarios, el Eibar dio un paso adelante y el partido se equilibró. El momento más tenso llegó cuando el árbitro señaló penalti por una caída de Adu Ares, pero la revisión del VAR anuló la pena máxima al comprobar que no hubo contacto de Iván Alejo. Superado el susto, el Valladolid volvió a buscar el gol: un disparo de Marcos André y un cabezazo de David Torres que despejó la defensa sobre la línea fueron las más claras.
En los minutos finales, el Eibar apostó por las contras para hacer daño a un Valladolid que terminó desesperado con las decisiones arbitrales. Ni siquiera un cabezazo de Juric en el último córner del partido fue capaz de romper un empate que, según recoge la crónica original de la jornada, no dejó satisfecho a ninguno de los dos equipos.