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Trump y la sombra de polémicas en el Mundial 2038 tras el torneo 2026

El expresidente estadounidense busca aprovechar su influencia tras el Mundial 2026 para aspirar a organizar la edición de 2038, entre críticas y debates.

Por Redacción El Diario Joven·miércoles, 8 de julio de 2026Actualizado hace 11 min·5 min lectura·9 vistas
Ilustración: Trump y la sombra de polémicas en el Mundial 2038 tras el to · El Diario Joven

El Mundial de fútbol 2026, que organizan conjuntamente Estados Unidos, México y Canadá, ha dejado una huella inesperada relacionada con las políticas y actitudes de Donald Trump, expresidente estadounidense, quien ha generado controversias antes y durante el desarrollo del torneo.

El impacto de Trump no se limita únicamente a las decisiones deportivas, sino también a las repercusiones políticas y comerciales. Conocido por su estilo provocador y la mezcla constante entre política y negocios, Trump ha mostrado un claro interés en vincularse con eventos deportivos de gran magnitud y visualizar nuevas oportunidades en ese ámbito, especialmente mirando hacia el Mundial de 2038.

Aunque la candidatura oficial para 2038 aún no ha sido formalmente presentada, voces dentro del mundo gubernamental estadounidense, como Andrew Giuliani, director ejecutivo del grupo de trabajo de la Casa Blanca para la Copa del Mundo 2026, han expresado el optimismo de que Estados Unidos pueda acoger nuevamente esta competencia. Giuliani indicó que, en caso de que la FIFA amplíe el formato a 64 equipos, el país norteamericano estaría preparado para asumir ese reto, dada su experiencia adquirida con la organización de la próxima edición.

Este interés por el Mundial 2038 surge en medio de un contexto complejo. Durante el torneo de 2026, la influencia directa —y en ocasiones polémica— del entorno de Trump ha generado cuestionamientos sobre la mezcla de política, poder y deporte. Desde debates sobre seguridad, derechos humanos y cuestiones migratorias hasta dudas sobre la verdadera independencia de las decisiones relacionadas con la organización, estas tensiones han acompañado todo el proceso previo y el desarrollo del torneo.

La elección de la candidatura conjunta Norteamericana también generó división. Mientras Estados Unidos y Canadá forman parte de la alianza, México tuvo que negociar varios aspectos de la organización y los beneficios. La colaboración tripartita busca aprovechar la infraestructura y el mercado integrado, pero también refleja las complejidades geopolíticas dentro de la región.

Históricamente, Estados Unidos sólo recibió el Mundial en 1994, y esta será la primera ocasión en que comparte la organización con otros países. En ese tiempo, el deporte creció considerablemente en popularidad en el país, y los organizadores del 2026 están aprovechando ese legado para promover el torneo a nivel continental. Sin embargo, la figura de Trump ha polarizado opiniones por su forma de gestionar eventos públicos y negocios, que incide en la percepción global del torneo.

De cara a 2038, la posibilidad de un nuevo Mundial en Estados Unidos genera anticipación y ciertas reservas. Por un lado, la experiencia y capacidad organizativa del país provocan confianza en la logística y promoción del evento. Por otro lado, las críticas sobre la influencia política y los posibles intereses económicos inducen a la cautela entre los aficionados y expertos del fútbol mundial.

La FIFA, que regula la organización de los Mundiales, aún no oficializa ningún proyecto para 2038. Pero el interés mostrado por figuras vinculadas a Trump deja claro que la pugna por albergar el torneo a largo plazo ya está en marcha. Además, la ampliación prevista a 48 o incluso 64 equipos puede cambiar radicalmente la envergadura del evento, haciendo necesaria una infraestructura aún más robusta.

Este escenario también abre un debate sobre las implicaciones sociopolíticas que rodean este tipo de grandes eventos deportivos. La relación entre gobiernos, patrocinadores, organizaciones deportivas y sociedad civil debe gestionarse con transparencia y rigor para evitar que el deporte quede subordinado a intereses particulares o políticos.

Mientras tanto, el Mundial 2026 está próximo a dar comienzo y será una prueba para que Estados Unidos, México y Canadá muestren sus capacidades. La atención estará puesta no solo en el aspecto competitivo, sino también en cómo las experiencias de este campeonato influirán en la futura candidatura para 2038 y en la percepción mundial sobre la organización de estos eventos en territorios con presencia política y empresarial tan discutida como la estadounidense.

Para quienes sigan de cerca el fútbol y la política deportiva, la evolución de estas candidaturas y el papel de figuras como Trump marcarán sin duda un precedente relevante en la relación entre deporte y poder.

Más información y seguimiento puedes encontrar en la web oficial de la FIFA y en las agencias deportivas especializadas como ESPN o BBC Sports, que monitorean no solo el desarrollo deportivo sino también los aspectos sociales y políticos asociados.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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