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De recogepelotas a finalista de Copa con la Real Sociedad

Pablo Marín cerrará el círculo en la final de 2026 seis años después de vivir las semifinales desde fuera del campo

Por Carlos García·jueves, 16 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: De recogepelotas a finalista de Copa con la Real Sociedad · El Diario Joven

Hay historias que el fútbol escribe con una precisión que ningún guionista se atrevería a inventar. Pablo Marín, centrocampista de la Real Sociedad con el dorsal 15, jugará la final de la Copa del Rey de 2026 como futbolista del primer equipo del conjunto donostiarra. Seis años antes, con 16 años y la camiseta de recogepelotas, estuvo en Anoeta viendo desde fuera del campo cómo los txuriurdines se clasificaban para la final que acabarían ganando en Sevilla. El círculo se ha cerrado de una forma casi cinematográfica.

Era la ida de las semifinales de la Copa del Rey de 2020, Real Sociedad contra Mirandés en el Reale Arena. Entre los chavales de la cantera de Zubieta que ejercían de recogepelotas aquella tarde estaba un joven riojano que ya despuntaba en las categorías juveniles por su calidad técnica pero que era prácticamente un desconocido para la afición general. Cuando Mikel Oyarzabal transformó el penalti que abría el camino hacia la final, una foto capturó la euforia del momento, y en ella aparecía ese chico de 16 años celebrando el gol desde el borde del campo, eufórico, como si el tanto fuera también un poco suyo.

Aquel niño no tardó demasiado en dar el salto. Marín debutó con el primer equipo de la Real Sociedad en 2022, con apenas 19 años, una progresión que la propia Real Sociedad ha ido documentando temporada a temporada desde su llegada a Zubieta. Primero lució el dorsal 42, el que se asigna habitualmente a los jugadores que suben puntualmente del filial. Luego pasó temporada y media con el 29. Números de jugador en desarrollo, de futbolista que está demostrando pero que aún no tiene plaza fija en el vestuario.

El salto definitivo llegó en enero de 2026, cuando la Real Sociedad anunció la ampliación de su contrato hasta 2029 y, con ese gesto, le entregó también un dorsal entre el 1 y el 25, el rango reservado para los jugadores del primer equipo a todos los efectos. "Al ser sub 23 lo entendía y no le daba mucha importancia al número, pero sí que es verdad que tenía la ilusión de llevar algún día uno del primer equipo", reconoció el propio Marín. Ese detalle, aparentemente menor, es en el fútbol una declaración de intenciones del club hacia un jugador.

La semifinal de esta edición de la Copa añadió otra capa de simbología a su historia. En el partido contra el Athletic de Bilbao, fue de nuevo Mikel Oyarzabal quien marcó de penalti para meter a la Real en la final, el mismo jugador, el mismo método, seis años después. Y esta vez Marín no estaba fuera del campo recogiendo balones, sino dentro, con el dorsal 15 en la espalda, celebrando el tanto como compañero del autor del gol. "Es algo muy bonito lo que me ha pasado. Ese niño que algún día soñaba con vivir algo que tenía delante lo ha cumplido", señaló el centrocampista tras el partido.

La trayectoria de Marín encaja con el modelo de cantera que la Real Sociedad lleva construyendo durante años. El club vasco es uno de los referentes europeos en la apuesta por el talento propio, una filosofía que ha dado jugadores como el propio Oyarzabal, Martín Zubimendi o Aihen Muñoz, entre otros. Según los datos de LaLiga, la Real Sociedad figura habitualmente entre los clubes de la Primera División española con mayor porcentaje de minutos disputados por jugadores formados en su academia, lo que convierte casos como el de Marín en algo esperado dentro del sistema, aunque no por eso menos valioso.

Ahora, el riojano tiene por delante una final de Copa del Rey, el partido más importante de su carrera hasta la fecha. Con 22 años y un contrato que le vincula al club hasta 2029, su historia con la Real Sociedad está lejos de haber llegado a su punto culminante. Pero la final de 2026 tendrá para él un significado que pocos de sus compañeros podrán comprender del todo: la de un futbolista que estuvo en el mismo torneo, en el mismo estadio, celebrando el mismo tipo de gol, pero desde el otro lado de la línea de cal.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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