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El Rayo busca semifinales europeas ante el AEK

Los franjirrojos llegan a Atenas con un 3-0 de ventaja y la posibilidad de escribir su mejor página en Europa

Por Carlos García·jueves, 16 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: El Rayo busca semifinales europeas ante el AEK · El Diario Joven

El Rayo Vallecano tiene esta noche una cita con su propia historia. Los franjirrojos visitan el estadio del AEK Atenas con un contundente 3-0 conseguido en Vallecas en la ida de estos cuartos de final europeos, un resultado que les sitúa en una posición privilegiada para alcanzar unas semifinales que nunca antes han jugado en ninguna competición continental. La última vez que el equipo madrileño estuvo tan cerca fue hace 25 años, cuando cayó eliminado ante el Alavés en los cuartos de final de la Copa de la UEFA. Aquel equipo llevaba nombres como Bolo, Míchel o Cembranos. Este lleva los de De Frutos, Isi Palazón y Lejeune.

La ventaja acumulada en el partido de ida convierte al Rayo en claro favorito para esta eliminatoria, pero el técnico Iñigo Pérez ha querido enfriar cualquier exceso de confianza en su plantilla. Según declaró en la rueda de prensa previa al encuentro, el enfoque debe ser idéntico al que se tuvo antes del choque en casa: "El sentimiento es similar al de la ida, otro diferente puede llevar a la equivocación". Una advertencia que resume bien la filosofía de un cuerpo técnico que no quiere relajaciones en el peor momento posible.

El otro punto de incertidumbre para el conjunto vallecano es el estado físico de su portero titular, Augusto Batalla. El guardameta argentino recibió un golpe importante durante el partido de ida que le obligó a perderse el último encuentro liguero ante el Mallorca. De cara a esta vuelta, el propio Batalla reconoció que tiene muchas ganas de participar, pero que su presencia dependería de cómo respondiera en el entrenamiento previo. Su titularidad o suplencia será uno de los datos a seguir en la alineación oficial cuando se confirme.

El AEK, con la baja de su máximo goleador

Si la situación del Rayo es relativamente cómoda, la del equipo griego no puede ser más complicada. El conjunto dirigido por Matjaž Kek afronta la vuelta sin su referencia ofensiva, Luka Jovic, delantero cedido que vio la tarjeta amarilla en el partido de ida y que cumple sanción por acumulación. La baja del internacional serbio es un golpe durísimo para unas aspiraciones que ya de por sí requerían una remontada histórica: ningún equipo griego ha logrado nunca remontar una desventaja de tres goles en competición europea, ni tampoco ha alcanzado unas semifinales continentales.

El AEK tendrá que reinventarse tácticamente para intentar lo que parece casi imposible sobre el papel. El apoyo de su afición en el estadio OPAP Arena será fundamental para intentar crear un ambiente hostil que desestabilice al conjunto madrileño. No obstante, más de 1.500 seguidores del Rayo han viajado hasta Atenas para apoyar a su equipo, una cifra notable que refleja el entusiasmo que ha generado esta aventura europea entre la hinchada franjirroja.

Una final en Leipzig como horizonte

Más allá del partido de esta noche, el premio que espera al ganador de la eliminatoria es una semifinal europea que podría desembocar en la gran final, prevista en Leipzig. Para el Rayo Vallecano, llegar a esa instancia supondría el mayor logro de su historia a nivel continental, muy por encima de cualquier participación o ronda previa que haya disputado en el pasado. La ilusión en el entorno del club es máxima, aunque la dirección deportiva y el cuerpo técnico intentan mantener los pies en el suelo.

El historial europeo del Rayo es modesto, como corresponde a un club que ha alternado su vida entre la Primera y la Segunda División española. Su experiencia en torneos de la UEFA se limita a participaciones puntuales, lo que hace aún más sorprendente y meritorio el camino recorrido esta temporada. Pasar de cuartos a semifinales europeas no es solo un resultado deportivo: es un salto de categoría en la narrativa del propio club.

En el plano estrictamente táctico, el Rayo puede permitirse jugar con más orden y contención que en la ida, sabiendo que el AEK necesita marcar al menos tres goles para forzar la prórroga. Eso le da a Iñigo Pérez la posibilidad de plantear un bloque más bajo y aprovechar la velocidad de sus hombres de banda en las transiciones. De Frutos e Isi Palazón, dos de los jugadores más desequilibrantes del equipo, pueden hacer mucho daño a la contra si el conjunto griego se lanza al ataque con todo desde el inicio.

Según la información previa al encuentro publicada por medios especializados en el fútbol español, el once inicial del Rayo dependerá en gran medida de la evolución de Batalla y de si Iñigo Pérez decide apostar por la misma base que funcionó tan bien en la ida o introduce algún cambio en busca de mayor solidez defensiva. Sea cual sea la decisión, el Rayo llega a Atenas sabiendo que tiene el control de su propio destino.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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