La final de la Champions League femenina entre Barcelona y Olympique Lyonnais, que se disputará en Oslo, es el cierre de la temporada europea que ha consolidado la competición como un referente. Nadine Kessler, directora general de fútbol femenino en la UEFA y exjugadora campeona de tres Champions, analizó en una rueda de prensa virtual la evolución de la competición y la importancia de esta final.
Kessler destacó que esta edición ha sido especialmente atractiva y competitiva gracias al nuevo formato y la incorporación de la Copa Europa, que refuerzan un sistema sólido para el desarrollo del fútbol femenino tanto ahora como en el futuro. La máxima responsable de UEFA remarcó que el nivel y la igualdad entre equipos ha crecido, ya que muchos partidos se deciden por un solo gol o en los minutos finales, lo que aumenta la emoción y la competitividad en toda Europa.
El Barcelona y Lyon vuelven a verse las caras en una final que repite los encuentros de 2019, 2022 y 2024, lo que subraya la hegemonía de estos dos clubes. Nadine Kessler alabó el mérito de ambos, señalando que sólo ellos han disputado tantas finales seguidas, y que a pesar de ello la Champions femenina ha tenido tres campeones en las últimas cuatro temporadas, reflejando un entorno competitivo.
Además, Kessler valoró el equilibrio en las plantillas de ambos equipos entre juventud y experiencia, un factor clave en su éxito. Resaltó la importancia de contar con jóvenes talentos que aportan frescura y con jugadoras veteranas que aportan madurez y preparación para escenarios tan exigentes.
La elección de Oslo y el Ullevaal Stadion para la final también fue un tema abordado. Kessler justificó la decisión basada en la historia y prestigio de Noruega en el fútbol femenino, así como la importancia de rotar las sedes para fomentar la visibilidad y el desarrollo en toda Europa. Pese a reconocer las dificultades logísticas para los aficionados, destacó que las entradas se agotaron y que se prevé un récord de asistencia para un partido femenino en el país.
Respecto a jugadoras concretas, Kessler puso en valor a Jule Brand, talentosa futbolista alemana del Lyon, que está en ascenso y tiene un papel central tanto en el club como en la selección alemana.
Sobre el auge de la Liga inglesa como destino de muchas futbolistas internacionales, la directiva de UEFA reconoció el trabajo realizado para consolidar una competición atractiva y con gran visibilidad. Sin embargo, insistió en la necesidad de que otras ligas europeas eleven sus estándares para evitar una concentración excesiva del talento en un solo mercado.
Por último, Kessler abordó el tema de las multipropiedades en el fútbol femenino, asegurando que las normas UEFA se aplicarán con la misma rigurosidad que en el fútbol masculino para preservar la integridad competitiva en todas las competiciones.
Así, la final entre Barcelona y Lyon no solo decidirá al campeón continental, sino que representa un hito en la evolución y profesionalización del fútbol femenino europeo, con dos de sus mejores exponentes enfrentándose en un estadio con gran carga histórica para la disciplina.
Para más detalles sobre el desarrollo del fútbol femenino y esta final, se puede consultar la página oficial de la UEFA y el análisis que ofrece Marca.