Mykhailo Mudryk sigue siendo noticia, aunque no precisamente por sus actuaciones sobre el césped. El extremo ucraniano del Chelsea, apartado de la competición desde noviembre de 2024 tras dar positivo en un control antidopaje, ha compartido en sus redes sociales imágenes entrenando en el gimnasio junto a su pareja, la actriz y cantante estadounidense Jordyn Jones. En los vídeos, Mudryk levanta a Jones como si fuera una pesa, en una escena que ha generado cierta repercusión en redes.
El futbolista lleva meses fuera de los terrenos de juego a la espera de que se resuelva su situación disciplinaria. La Agencia Mundial Antidopaje (WADA) investiga el caso después de que Mudryk diera positivo por una sustancia prohibida cuya identidad no ha sido revelada públicamente de forma oficial. El propio jugador negó cualquier intención de hacer trampas y señaló que podría tratarse de una contaminación involuntaria a través de algún suplemento o alimento, algo que no es infrecuente en este tipo de procedimientos.
Mientras la investigación sigue su curso, Mudryk ha optado por mantener su presencia en redes sociales activa. Su relación con Jordyn Jones, figura conocida en Estados Unidos por su trayectoria como actriz en producciones juveniles y por su carrera musical, había venido filtrándose a través de interacciones en Instagram durante semanas antes de que ambos empezaran a aparecer juntos públicamente. Ahora, los vídeos del gimnasio han confirmado que la relación es una realidad.
Más allá de la anécdota, el caso Mudryk pone sobre la mesa una historia deportiva y económica que sigue siendo difícil de digerir para los aficionados al Chelsea. El club londinense desembolsó alrededor de 100 millones de euros en enero de 2023 para fichar al ucraniano procedente del Shakhtar Donetsk, en una operación que frustró los planes del Arsenal, que también había negociado durante semanas con el jugador. Desde entonces, el rendimiento de Mudryk en la Premier League no ha estado a la altura de la inversión: en sus primeras temporadas en Londres acumuló lesiones, irregularidad y escasas apariciones reseñables.
La suspensión por dopaje llegó precisamente cuando Mudryk parecía estar encontrando algo más de continuidad. El club le apartó de los entrenamientos y de la dinámica del primer equipo a finales del otoño de 2024, y desde entonces el jugador no ha vuelto a pisar un campo de manera oficial. Dependiendo del resultado de la investigación de la WADA y de la resolución que adopte la Football Association inglesa, el extremo podría enfrentarse a una sanción de entre dos y cuatro años, o incluso ser absuelto si se demuestra la contaminación accidental.
El Chelsea, por su parte, se encuentra en una posición incómoda. Ha construido en los últimos años una plantilla con inversiones millonarias bajo la propiedad del consorcio liderado por Todd Boehly, y el caso Mudryk es uno de los ejemplos más visibles de las dificultades que ha tenido para rentabilizar ese gasto. La entidad no ha hecho declaraciones públicas sobre la situación del jugador más allá de confirmar su apartamiento, y espera, como el resto de las partes, a que los organismos competentes emitan un veredicto.
Mientras tanto, Mudryk sigue levantando pesas en el gimnasio. Y, al parecer, también a su novia. Las imágenes han circulado ampliamente en redes sociales y han generado comentarios de todo tipo: desde quienes destacan que el jugador mantiene su estado físico pese a los meses sin competir, hasta quienes señalan la ironía de que uno de los fichajes más caros de la historia reciente del fútbol inglés esté protagonizando contenido viral de este tipo en lugar de partidos de Premier League.
El desenlace del proceso disciplinario marcará el futuro inmediato del ucraniano. Si la sanción es leve o si se confirma la contaminación accidental, Mudryk podría volver a los terrenos de juego con margen de tiempo para intentar rehabilitar su imagen deportiva antes de que su contrato con el Chelsea llegue a su fin. Si la sanción es máxima, su carrera en el fútbol de élite quedaría seriamente comprometida. Por ahora, solo hay gimnasio, redes sociales y la espera.