El Real Madrid cerró su participación en la Champions League con una derrota por 4-3 ante el Bayern de Múnich que deja una sensación agridulce: la de un equipo que compitió de tú a tú al mejor nivel europeo durante 90 minutos, pero que llegó a esa cita después de una temporada doméstica para olvidar. La eliminatoria, que el conjunto blanco igualó hasta en tres ocasiones durante la noche bávara, se rompió en los últimos compases con dos goles encajados en apenas ocho minutos y una expulsión que desató la polémica.
El partido arrancó con un error que nadie esperaba del portero más determinante de la ida. Manuel Neuer, que había sido el gran protagonista en el Bernabéu, arriesgó en una salida de balón y se lo regaló a Arda Güler. El centrocampista turco no perdonó: recibió el esférico a más de treinta metros de la portería y con el interior de su zurda colocó el 0-1, igualando así la eliminatoria al instante. Un gol que confirmó la capacidad del joven para aparecer en los momentos de mayor presión. Sin embargo, la respuesta del Bayern no tardó. Un córner cerrado de Kimmich encontró la cabeza de Pavlovic en la línea, con Lunin sin poder hacer nada, y el marcador volvió a sonreír a los alemanes.
El empate no calmó los ánimos. El partido era ya una montaña rusa y apenas había transcurrido media hora. Álvaro Arbeloa apostó por una alineación ofensiva, con Bellingham como par de Valverde en el centro del campo y Brahim junto a Arda en los interiores. Una apuesta arriesgada, porque los pasillos quedaban expuestos. El Bayern lo detectó y cargó por la banda donde Trent Alexander-Arnold mostraba sus limitaciones defensivas. Con todo, el Madrid respondió en una falta lejana que Arda volvió a resolver con clase: empeine interior, colocado, y 1-2. Segunda vez que la eliminatoria quedaba igualada. Duró poco: Kane aprovechó la diagonal de Luis Díaz y, sin oposición, anotó el 2-2 casi de inmediato.
La primera parte fue un caos frenético y un espectáculo. Antes del descanso, el Madrid llegó al 2-3 gracias a Mbappé, que cerró una jugada trabajada tras una salida de Stanisic y un pase de Bellingham a Rodrygo. El francés, que había perdonado antes una contra con claridad meridiana, apareció en el momento justo para poner el marcador a favor de los blancos por tercera vez en el partido. Tres veces había igualado el Madrid una eliminatoria que parecía sentenciada en el Bernabéu, y tres veces había recuperado la ventaja en Alemania. Cuando el árbitro Vincic pitó el descanso, todo estaba por decidir.
La segunda parte y el punto de inflexión
La reanudación comenzó con el Bayern empujando. Upamecano cabeceó en otra segunda jugada de córner para volver a empatar, 3-3, en lo que ya era un festival de goles con dos equipos entregados al ataque. Mbappé tuvo la cuarta ventaja blanca en sus botas, pero el antebrazo de Neuer desvió su volea en lo que fue el inicio de la redención del portero alemán. El partido siguió su curso sin cuartel: Neuer bloqueó un disparo de Valverde, Lunin palmó una rosca de Olise, y los dos equipos se vaciaron físicamente en un encuentro que exigía mucho más de lo que las piernas podían dar.
En ese contexto de agotamiento llegó la jugada que cambió el partido. Camavinga, que había entrado desde el banquillo, recibió su segunda tarjeta amarilla en una acción que generó una fuerte controversia. Según la crónica recogida por UEFA, el árbitro esloveno Vincic le amonestó por retardar la reanudación del juego tras cometer una falta previa, en una decisión que el propio estadio y la delegación española recibieron con indignación. La expulsión dejó al Madrid con diez hombres en el tramo decisivo.
Con un hombre menos, el muro blanco no tardó en ceder. Luis Díaz marcó el 4-3 en una acción en la que el balón tocó en Militao antes de entrar, dejando sin opciones a Lunin. Olise cerró la cuenta minutos después para sentenciar una eliminatoria que el Madrid había tenido en su mano durante largos tramos de la noche. Las protestas al pitido final derivaron en la expulsión de Arda Güler, que no pudo contener la frustración en el colofón de un partido que mereció mejor final para los intereses blancos.
El balance de una temporada difícil
Más allá del partido, el adiós europeo cierra un curso que el Real Madrid no recordará con cariño. El club, que según su propia web oficial afronta ahora el tramo final de la Liga como único objetivo pendiente, llegó a la eliminatoria europea como tabla de salvación de una temporada que decepcionó por rendimiento colectivo muy por debajo del potencial individual de su plantilla. Ni el intervencionismo táctico de Xabi Alonso ni la gestión de Álvaro Arbeloa en el banquillo lograron dar con la tecla que convirtiera a un grupo de estrellas en un equipo cohesionado.
Lo ocurrido en el Allianz Arena condensa bien la paradoja de este Madrid: capaz de competir y superar por momentos al mejor Bayern de los últimos años en territorio alemán, pero incapaz de mantener la solidez necesaria durante todo un campeonato. El talento estaba, la regularidad no. Ahora toca mirar adelante con la Liga como único frente abierto y con muchas preguntas sobre el proyecto deportivo que quedan por responder antes de que comience la próxima pretemporada.