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El LIV Golf solo garantiza su temporada hasta 2026

El CEO del circuito saudí tranquiliza a los equipos por email mientras crecen los rumores de cierre en agosto

Por Carlos García·jueves, 16 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: El LIV Golf solo garantiza su temporada hasta 2026 · El Diario Joven

El LIV Golf atraviesa su momento más delicado desde su creación en el verano de 2022. Según informaciones publicadas por el Financial Times y el Wall Street Journal, los dos grandes referentes de la prensa económica internacional, el circuito impulsado por Arabia Saudí podría no llegar al final de este año. La fecha que se maneja como posible punto final es agosto de 2026, aunque desde la dirección de la competición se empeñan en desmentir cualquier escenario catastrofista.

Scott O'Neil, CEO del LIV Golf, envió un email a los directores generales de los 13 equipos que integran la liga para intentar calmar los ánimos. En el mensaje, el directivo aseguró que la competición avanza sin interrupciones y con plena energía, describiendo la organización como más grande e influyente que nunca. También comparó la situación actual con los altibajos propios de cualquier startup, apelando a la resiliencia como respuesta ante los momentos de presión. Sus palabras, sin embargo, no han logrado disipar la incertidumbre ni generar optimismo entre quienes rodean al circuito.

O'Neil apuntó como señales de buena salud el paso reciente del circuito por Sudáfrica, donde aseguró que 100.000 personas acudieron a seguir el torneo en directo, y la celebración esta semana de la cita de México, en el campo de Chapultepec. Según el CEO, este evento representa la sexta parada en seis países distintos, lo que reflejaría el alcance global que la liga se ha propuesto construir desde sus inicios. Con todo, los mensajes positivos chocan con el escepticismo generalizado del entorno.

La voz de los jugadores

La incertidumbre también llega a los propios golfistas. Sergio García, uno de los nombres más reconocibles del circuito y miembro del equipo Fireballs, compareció ante los medios en la rueda de prensa previa al torneo de Chapultepec y reconoció que la información de la que dispone es limitada. El golfista español explicó que lo único que sabe es lo que le trasladó Yasir Al Rumayyan, gobernador del PIF (Public Investment Fund), el fondo soberano saudí que financia el proyecto, al inicio de la temporada: que el apoyo al circuito forma parte de un proyecto a largo plazo. García no añadió más detalles ni mostró señales de alarma pública, aunque su declaración evidencia que los jugadores tampoco tienen una imagen clara del futuro.

El PIF es el motor económico detrás del LIV Golf desde su puesta en marcha. El fondo, que gestiona activos que superan los 700.000 millones de dólares, ha destinado cuantiosas sumas al circuito con el objetivo de posicionarlo como una competición de referencia mundial y, a la vez, como parte de la estrategia de diversificación económica y proyección internacional de Arabia Saudí. Sin embargo, los resultados en términos de audiencia televisiva y patrocinadores no han alcanzado las expectativas iniciales, lo que habría generado tensiones internas sobre la viabilidad del modelo.

Un proyecto que nació rompiendo moldes

El LIV Golf irrumpió en el mundo del golf profesional en 2022 con un modelo radicalmente diferente al del PGA Tour y al DP World Tour europeo: torneos de 54 hoyos en lugar de 72, formato por equipos, ausencia de corte y bolsas de premios millonarias que atrajeron a figuras como Dustin Johnson, Phil Mickelson o el propio García. La liga generó una fractura profunda en el circuito tradicional, con disputas legales, sanciones y una guerra de declaraciones que monopolizó la agenda del golf durante meses.

En 2023, el PGA Tour y el PIF anunciaron sorprendentemente un acuerdo marco para explorar una posible fusión, aunque ese proceso se ha dilatado sin resultados concretos y con creciente escepticismo por ambas partes. La negociación sigue técnicamente abierta, pero sin avances visibles, lo que complica aún más el panorama para los jugadores que apostaron por el proyecto saudí y que podrían verse en una situación complicada si el circuito cierra sus puertas antes de que haya un acuerdo que los reintegre al circuito tradicional.

Más allá del futuro institucional, el LIV Golf ha dejado una huella real en la estructura del golf de élite: ha forzado al PGA Tour a elevar sus bolsas de premios, ha introducido el debate sobre el formato de competición y ha demostrado que existe capacidad económica para desafiar el statu quo del deporte. Lo que no ha conseguido, al menos de momento, es construir una audiencia masiva y fidelizada ni atraer el interés de grandes patrocinadores globales, dos pilares imprescindibles para la sostenibilidad de cualquier competición deportiva a largo plazo.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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