El fútbol brasileño acumula dos expulsiones insólitas en apenas diez días y con el mismo protagonista colectivo: el Corinthians. Dos jugadores del club paulista han visto la tarjeta roja por tocarse sus partes íntimas ante un rival, en sendos partidos del Brasileirao. En los dos casos fue el VAR quien alertó al árbitro de un gesto que había pasado desapercibido sobre el terreno de juego.
El primero fue Allan. El centrocampista fue expulsado en el minuto 55 del partido contra Fluminense, disputado el 2 de abril, cuando el colegiado fue llamado a revisar las imágenes del videoarbitraje. Al ver lo ocurrido, no dudó en mostrarle la tarjeta roja. Una decisión que generó debate inmediato en los medios y en las redes sociales brasileñas.
Diez días más tarde, el episodio se repitió con otro compañero. André fue expulsado en el minuto 35 del clásico ante el Palmeiras tras un gesto idéntico. De nuevo, el árbitro no lo apreció en el momento, y de nuevo fue el VAR el que forzó la revisión. La roja llegó después de ver las imágenes, igual que en el caso anterior.
El reglamento contempla la expulsión directa por gestos obscenos o degradantes hacia un rival, una conducta que la FIFA clasifica dentro del comportamiento antideportivo grave. En Brasil, la federación local aplica ese criterio con el apoyo de la tecnología del videoarbitraje, que en estos dos partidos resultó decisiva para identificar la acción.
Lo llamativo del caso no es solo la naturaleza del gesto, sino la coincidencia: mismo club, misma categoría, mismo motivo y mismo desenlace en menos de dos semanas. El Corinthians atraviesa una temporada complicada en el Brasileirao y estas dos expulsiones añaden un capítulo extravagante a lo que ya era un inicio de año turbulento para el equipo de São Paulo.