El Real Oviedo encajó un golpe durísimo en los primeros compases de su partido ante el Villarreal en el Carlos Tartiere. Lo que pudo ser un alivio para los asturianos se convirtió en una de las jugadas más dolorosas de la noche: un doble penalti que, en apenas tres minutos, dejó el encuentro cuesta arriba casi antes de que arrancara de verdad.
Todo comenzó en el minuto 10. El colegiado De Burgos Bengoetxea fue llamado al monitor del VAR para revisar una acción dentro del área asturiana. Tras analizar las imágenes, el árbitro señaló penalti a favor del equipo castellonense. La decisión encendió el estadio y puso a los locales contra las cuerdas desde muy pronto.
Parejo asumió la responsabilidad del lanzamiento. El centrocampista se colocó frente a Escandell y disparó, pero el portero del Oviedo le leyó la intención y detuvo el balón en el minuto 11, desatando el rugido de la grada del Tartiere. Parecía que los asturianos habían esquivado el primer peligro, pero la jugada no había terminado.
Desde la sala VOR se revisó lo sucedido durante el golpeo y el partido volvió a detenerse. El motivo era una infracción clara: varios jugadores del Oviedo habían entrado en el área antes de que Parejo conectara el disparo, algo que el reglamento prohíbe expresamente. Esa invasión prematura obligó al árbitro a ordenar la repetición del penalti, lo que supuso un castigo doble para los asturianos en una misma acción. Según el reglamento de juego de la IFAB, si un jugador del equipo defensor entra antes en el área y el portero para el penalti, el lanzamiento debe repetirse.
En el minuto 13, Pépé tomó el relevo de Parejo. El extremo del Villarreal encaró el segundo lanzamiento sin la presión del error anterior y engañó a Escandell para mandar el balón al fondo de la red. El 0-1 quedó en el marcador tras una secuencia larguísima, revisada al detalle por los sistemas de videoarbitraje, que dejó al conjunto ovetense en una situación muy complicada desde el inicio.
La actuación del VAR en esta jugada ejemplifica el papel cada vez más determinante que tiene la tecnología en el fútbol profesional español. La Liga EA Sports implementó el sistema de videoarbitraje hace varios años con el objetivo de reducir los errores arbitrales en acciones de alta intensidad como penaltis, goles y expulsiones. La revisión de la invasión de área durante un lanzamiento desde los once metros es uno de los supuestos contemplados expresamente en el protocolo, aunque su aplicación siempre genera debate entre aficionados y analistas.
Para el Oviedo, que compite en la parte media de la tabla de Segunda División, encajar de esta manera supuso un lastre mental y táctico difícil de superar. Del alivio de la parada de Escandell al golpe definitivo del gol de Pépé transcurrieron apenas dos minutos, un vaivén emocional que alteró por completo el guion que los asturianos tenían previsto para el encuentro. El Tartiere, que había celebrado la parada del portero con intensidad, quedó en silencio cuando el balón entró por segunda vez en la portería local.
El Villarreal, por su parte, supo aprovechar la segunda oportunidad que le brindó el reglamento. El equipo dirigido desde el banquillo amarillo gestionó la presión del doble lanzamiento con frialdad, cambiando de ejecutor y encontrando el premio en la segunda ejecución. Para el conjunto castellonense, el gol tempranero facilitó el control del partido y le permitió plantear el resto del encuentro desde una posición de ventaja, algo que los equipos visitantes buscan especialmente cuando juegan en estadios con ambiente tan hostil como el Carlos Tartiere.
Más allá del resultado, esta jugada quedará en la memoria del encuentro como un ejemplo de cómo el VAR puede alterar la dinámica de un partido en cuestión de minutos. La secuencia completa, desde la señalización inicial del penalti hasta el gol de Pépé, condicionó el desarrollo de los noventa minutos y situó al Oviedo en una posición de remontada desde casi el pitido inicial.