El Real Madrid dijo adiós a la Champions League 2025-26 de la peor manera posible: cayendo en el Allianz Arena ante el Bayern de Múnich por 4-3 en un partido de ida y vuelta que resumió, en noventa minutos, todo lo que ha sido la temporada blanca. Mucho sufrimiento, destellos de orgullo y, al final, una derrota que deja al club sin el único título al que todavía podía aspirar en Europa.
El Madrid llegó a Múnich con la fe como principal argumento. Una temporada errática, lejos del nivel que el madridismo exige, había dejado a la Champions como el último clavo ardiendo al que aferrarse. Y durante largos tramos del partido, los jugadores de Carlo Ancelotti estuvieron a punto de justificar esa fe: se pusieron por delante hasta en tres ocasiones distintas, demostrando que, cuando aprietan, todavía tienen la capacidad de incomodar a cualquier rival en Europa.
El Bayern, sin embargo, respondió cada vez. El conjunto bávaro, uno de los favoritos al título según las estadísticas de UEFA, mostró su poderío físico y su capacidad de reacción. La eliminatoria, que parecía estar constantemente en el filo de la navaja, acabó inclinándose del lado alemán gracias a un tramo final devastador: dos goles en apenas ocho minutos cerraron la eliminatoria y dejaron al Madrid sin argumentos para remontar.
La expulsión que cambió el partido
El punto de inflexión llegó con Eduardo Camavinga en el centro de la escena, pero no por sus mejores motivos. El centrocampista francés, una de las grandes apuestas de futuro del club blanco, cometió una acción que el árbitro esloveno Slavko Vincic castigó con la expulsión directa. La decisión, considerada desproporcionada por buena parte de los observadores, rompió el esquema del Madrid en el momento más delicado del encuentro y dejó al equipo con diez hombres en una fase en la que el Bayern necesitaba apretar para pasar.
Con un jugador menos, el Madrid no pudo sostener lo que había construido durante el partido. El Bayern aprovechó la superioridad numérica con eficacia y sentenció en ese tramo final de ocho minutos que convirtió una derrota ajustada en una eliminación sin discusión. Para Camavinga, la noche de Múnich puede marcar un antes y un después en su relación con el club, aunque cualquier decisión sobre su futuro queda pendiente del análisis de la dirección deportiva en el mercado de verano.
Una temporada para olvidar
Más allá del marcador, el partido dejó en evidencia que el Real Madrid ha vivido uno de sus peores cursos en los últimos años. El equipo llegó a Múnich sin el estado de forma ni la confianza necesarias para competir de tú a tú durante toda una eliminatoria, y la sensación que dejó fue la de un conjunto que dio más de lo esperado en un único partido, pero que no tiene el nivel para competir de manera sostenida con las élites europeas en este momento.
La comparación con temporadas anteriores es inevitable. El Madrid de los últimos años había convertido las remontadas en Champions en algo casi rutinario, generando una mística que el madridismo reclamaba ahora como salvavidas. Pero como recuerda la hemeroteca de grandes noches europeas del club, los milagros no están garantizados, y esta vez no hubo ninguno.
Con la eliminación consumada, el club entra de lleno en un periodo de reflexión. La dirección deportiva deberá abordar un mercado de verano exigente, con varias posiciones del campo que necesitan refuerzo urgente y con decisiones difíciles por tomar en torno a jugadores cuyo rendimiento no ha alcanzado las expectativas. La pregunta sobre el futuro de Camavinga tras su expulsión en Múnich es solo una de las muchas que el club tendrá que responder antes del inicio de la próxima temporada.
El Bayern, por su parte, avanza en la competición con paso firme y se posiciona como uno de los candidatos más serios al título. Su capacidad para remontar tres veces en un partido en el que el rival estuvo a punto de cerrar la eliminatoria habla de un equipo con carácter y recursos. Para el Madrid, toca esperar al epílogo de una temporada horrenda y empezar a construir desde ya lo que debería ser una versión mucho más competitiva del equipo en 2026-27.