El Arsenal está en semifinales de la Liga de Campeones. Por segunda temporada consecutiva, Mikel Arteta ha llevado al club londinense entre los cuatro mejores equipos del continente, algo que no ocurría desde 2009. El billete lo sellaron este martes en el Emirates con un empate sin goles ante el Sporting CP de Lisboa, suficiente tras el resultado cosechado en la ida. En el horizonte aguarda el Atlético de Madrid, rival que ya conocen bien: se enfrentaron en octubre y los gunners arrasaron. El problema es que aquel Arsenal ya no existe, o al menos no se vio sobre el césped esta noche.
El ambiente en el Emirates era de los que invitan al espectáculo. Las gradas desplegaron un tifo con el mensaje "History in our sights" y el equipo respondió con la alineación que Arteta consideró más adecuada para la ocasión: Mosquera e Hincapié en los laterales, Eze como mediapunta y Martinelli por la izquierda. El Sporting, por su parte, adaptó su estructura con Quaresma cubriendo la baja del lesionado Fresneda y recuperando a Hjulmand tras sanción.
De salida, el Arsenal no quiso especular. Rice y Zubimendi buscaron el control del partido con presión alta, pero el conjunto portugués respondió con agresividad física y marcajes individuales intensos. Luis Suárez avisó en posición antirreglamentaria y Trincao buscó el palo largo en los primeros compases. El Sporting fue creciendo poco a poco y forzó varios errores en la construcción desde atrás de David Raya, lo que evidenció que los locales no encontraban comodidad sobre el terreno de juego.
El balón parado tampoco funcionó para los gunners. Dos faltas laterales desaprovechadas y apenas un tímido cabezazo de Zubimendi que Rui Silva resolvió sin complicaciones. El Emirates contuvo la respiración antes del descanso cuando Catamo habilitó a Maxi Araújo, cuya volea se estrelló en el palo. Fue el aviso más serio de la noche para un Arsenal que se limitó a gestionar sin generar peligro real.
La segunda mitad, más de lo mismo
Al regreso del vestuario, el lateral Mosquera, que había contenido razonablemente bien a Araújo durante el primer tiempo, vio cómo el uruguayo forzó una jugada peligrosa con un disparo desde el interior del área buscando el palo largo. Raya se estiró para mantener la portería a cero. A partir de ahí, el Arsenal intentó encadenar combinaciones con Eze, Martinelli y Madueke, pero sin claridad ni profundidad.
Arteta no esperó a la hora de juego para actuar: retiró a Gyökeres, que volvió a pasar sin pena ni gloria, e introdujo a Havertz. Poco después, Dowman sustituyó a un Madueke con molestias físicas. Los cambios no alteraron el guion. El Sporting fue haciéndose con el dominio territorial en el tramo central de la segunda mitad e incluso reclamó un penalti por una acción de Mosquera sobre Araújo en un centro de Catamo, que estaba causando problemas continuos por la derecha.
El técnico del Sporting, Rui Borges, movió el banquillo con criterio: dio entrada a Quenda, que regresaba de una larga lesión, y a Bragança para oxigenar el mediocampo. Arteta respondió con un doble cambio: Trossard por Martinelli y Gabriel Jesus por Eze, reubicando a Havertz como mediapunta. Con el marcador sin moverse y el tiempo agotándose, los portugueses necesitaban un gol que nunca llegó. Joao Simoes rozó la madera en la última acción del partido, cerrando una noche en la que el Arsenal estuvo lejos de su mejor versión pero logró el objetivo.
Arsenal-Atlético, una semifinal con historia reciente
El cruce ante el Atlético de Madrid llega cargado de antecedentes. En la fase de liga de esta misma Champions, los gunners sometieron al conjunto del Cholo Simeone con una exhibición que quedó grabada en la memoria colectiva. Ahora, sin embargo, el equipo que verá el Atlético en las semifinales es diferente: más irregular, más dependiente de sus automatismos defensivos y con un ataque que no termina de fluir con la misma fluidez que en otoño.
Para el Arsenal, la Champions no es el único frente abierto. Antes de las semifinales europeas, los londinenses afrontan lo que en Inglaterra ya se describe como una auténtica final por el título de la Premier League ante el Manchester City. La acumulación de partidos decisivos pondrá a prueba la profundidad de una plantilla que, a pesar de sus dudas recientes, sigue compitiendo en todos los frentes. Volver a las semifinales de Europa no es un logro menor, aunque la imagen proyectada esta noche invite a la reflexión antes de medirse al Atlético.