Ramón Felipe Baragaño Álvarez, destacado divulgador cultural asturiano nacido en Gijón en 1952, falleció el pasado lunes 8 de junio en Avilés a los 74 años. Baragaño dedicó gran parte de su vida a la promoción y conservación de la historia, cultura y tradiciones de Asturias, dejando un legado vital en la difusión del conocimiento regional.
Reconocido principalmente por su participación en la Gran Enciclopedia Asturiana, Baragaño contribuyó con numerosos artículos y contenidos que enriquecieron la comprensión de la identidad asturiana. El trabajo en esta enciclopedia obtuvo gran reconocimiento tanto en ámbitos académicos como entre el público general, constituyendo una referencia imprescindible para el estudio de la región.
Además de su labor enciclopédica, Ramón Baragaño fue autor de nueve libros centrados en diferentes aspectos de Asturias, explorando desde sus costumbres tradicionales hasta episodios históricos relevantes que han marcado la evolución social y cultural del territorio. Su obra destaca por un equilibrio entre rigurosidad y accesibilidad, facilitando el acercamiento al conocimiento local tanto a especialistas como a lectores interesados.
Tras una etapa dedicada a la enseñanza en la Universidad Popular de Avilés, Baragaño continuó su compromiso con la divulgación cultural tras su jubilación. Participaba con frecuencia en tertulias y debates celebrados en diversos establecimientos hosteleros de la ciudad, compartiendo sus conocimientos y fomentando el diálogo en torno a la historia y las costumbres asturianas. De esta manera, mantuvo activo un espacio de intercambio cultural en la comunidad local hasta sus últimos días.
El fallecimiento de Baragaño ha generado numerosas muestras de respeto y reconocimiento en la sociedad asturiana. Su figura representa el vínculo entre el pasado y el presente, una labor fundamental para preservar la memoria colectiva ante la rápida transformación social y tecnológica que experimenta la región y el país.
La Gran Enciclopedia Asturiana, proyecto en el que colaboró intensamente, sigue siendo una herramienta esencial para investigadores y divulgadores. Esta obra multidisciplinar, coordinada por expertos en historia, literatura, arte y etnografía, se ha convertido en un referente para entender la Asturias de ayer y de hoy. La dedicación de Baragaño a este proyecto refleja su compromiso con una visión plural y actualizada de la cultura asturiana.
Ramón había manifestado en diversas ocasiones que transmitir la historia regional es crucial para fortalecer la identidad y el sentido de pertenencia entre las nuevas generaciones. Sus libros y enseñanzas están impregnados de esa idea, defendiendo el valor de las tradiciones sin caer en el folclore estereotipado.
Su fallecimiento llega en un momento en que la cultura regional cobra una importancia renovada en España, tanto en los ámbitos académicos como en el debate público nacional e internacional. Asturias, con su patrimonio lingüístico, histórico y artístico, busca preservar sus raíces frente a los procesos de globalización.
La contribución de Ramón Baragaño a esta causa se reconoce como una pieza fundamental, tanto por la calidad de sus publicaciones como por su accesibilidad y vocación pedagógica. La comunidad educativa y cultural avilesina ha convocado varios actos en homenaje a su figura, donde se resaltará su compromiso con la divulgación y el fomento de la cultura regional.
En suma, la vida y obra de Ramón Baragaño son un ejemplo de dedicación a la cultura local desde una perspectiva profesional y cercana. Su legado invita a continuar explorando y valorando la riqueza de Asturias, una región con una identidad propia que sigue viva gracias a impulsores como él.
Para conocer más sobre la Gran Enciclopedia Asturiana y su labor, puede consultarse su web oficial o algunas de las obras de Baragaño disponibles en bibliotecas públicas de la región. Su trabajo ha influido en la valoración y estudio de Asturias dentro del panorama cultural español.
El fallecimiento del divulgador cultural deja un vacío, pero también una invitación a mantener viva la pasión por la historia y las tradiciones que él transmitió con entusiasmo y rigor durante décadas.