El desierto de Atacama, con sus 105.000 km² de aridez extrema, es un espacio único para la astronomía y la transición energética. Reconocido mundialmente por su cielo despejado, alberga el Observatorio Paranal, uno de los centros astronómicos más importantes, con instrumentos como el Very Large Telescope. Sin embargo, el auge de las energías renovables ha generado un conflicto con esta privilegiada zona de observación.
La estadounidense AES Corporation, a través de su filial chilena AES Andes, planeaba construir el Proyecto de Integración Nacional del Norte de Atacama (INNA), una planta de energía híbrida con paneles solares, aerogeneradores y una instalación para producir hidrógeno verde y amoníaco. Esta iniciativa es clave para avanzar en energías limpias y alimentación energética, pero generó preocupación por estar a apenas 10 kilómetros del observatorio.
Los científicos y astrónomos alertaron que el proyecto podría causar microvibraciones, polvo y contaminación lumínica, afectando la precisión de telescopios de última generación como el Extremely Large Telescope. En una carta abierta, advirtieron que el INNA representaba una "amenaza inminente" para la investigación espacial global, por lo que rechazaron la instalación en esa zona. En total, existen cerca de 30 emplazamientos astronómicos en la región, aprovechando más de 300 noches claras al año para la labor científica.
Tras meses de presión y debate público, AES Andes comunicó a comienzos de 2024 que desistía del plan para salvaguardar la integridad de las estaciones astronómicas y dedicar sus esfuerzos a otros proyectos en Chile que no comprometan estos espacios. Este desenlace fue un triunfo para la comunidad astronómica, que recordó episodios pasados como el cierre en 1955 de una estación solar de la Institución Smithsonian, afectada por la expansión minera en la zona.
Pero la tranquilidad es relativa. Los expertos advierten que la legislación chilena, aunque protege el cielo nocturno, está desfasada y es insuficiente para prevenir futuros conflictos similares. La presión para convertir Atacama en una "batería renovable" nacional crece, impulsada por su potencial en energía solar y eólica, así como por sus importantes reservas de litio, elemento clave en la fabricación de baterías eléctricas.
Unda-Sanzana, director del Centro de Astronomía de la Universidad de Antofagasta, señala que aunque se ha aprendido de errores históricos, hace falta actualizar las normativas para evitar confrontaciones en cada caso particular. La necesidad de un marco legal sólido se vuelve vital para equilibrar la conservación del patrimonio astronómico y el desarrollo energético sostenible en Atacama.
Chile se enfrenta a un dilema donde la transición energética y la ciencia espacial compiten por el uso de un mismo territorio privilegiado. La resolución del INNA es un precedente que refleja la complejidad de compatibilizar ambos sectores, cuya importancia trasciende las fronteras nacionales. El debate continúa abierto sobre cómo preservar uno de los cielos más valiosos del planeta sin frenar el impulso hacia una economía limpia.
Para conocer más sobre la importancia del desierto de Atacama en la astronomía y la energía renovable, se recomienda consultar la información oficial del Observatorio Europeo Austral (ESO), así como los análisis sobre energías limpias en Chile publicados por el Ministerio de Energía chileno.
Este caso pone en valor la necesidad de un equilibrio entre desarrollo tecnológico, conservación ambiental y patrimonio científico, un desafío que Chile afronta con especial atención en los próximos años.