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Amazon quiere chips propios para plantar cara a NVIDIA

Con 200.000 millones para invertir, AWS apunta al mercado de semiconductores de IA y al internet satelital con el proyecto Kuiper.

Por Carlos García·martes, 14 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: Amazon quiere chips propios para plantar cara a NVIDIA · El Diario Joven

Amazon cerró 2024 con unos resultados que pocas empresas pueden presumir: 717.000 millones de dólares en ingresos, un 12% más que el año anterior, y beneficios operativos que crecieron hasta los 80.000 millones, según la carta anual a los accionistas que publicó su CEO, Andy Jassy. El negocio de computación en la nube de Amazon Web Services creció un 24% interanual en el último trimestre del año, incluso sin poder atender toda la demanda por las limitaciones actuales en infraestructura de centros de datos. Los números son sólidos. Y Jassy tiene planes para gastarlos.

El CEO de Amazon ha anunciado que la compañía destinará unos 200.000 millones de dólares en inversiones en los próximos meses, con foco casi total en infraestructura de inteligencia artificial. Jassy ha dejado claro que esta apuesta no responde a ninguna corazonada, sino a una convicción sobre hacia dónde va el mercado tecnológico. A corto plazo, ese volumen de inversión puede presionar los márgenes, pero la compañía confía en que la rentabilidad llegue cuando la infraestructura esté operativa y la demanda siga creciendo.

Parte de esos recursos irán a reforzar su relación con OpenAI, que a su vez se ha comprometido a gastar 100.000 millones de dólares en servicios de AWS durante los próximos ocho años. La cifra ilustra cómo funciona este mercado: los grandes actores se financian mutuamente, se convierten en clientes y proveedores al mismo tiempo, y tejen una red de dependencias que hace cada vez más difícil entrar desde fuera.

El chip como ventaja estratégica

El aspecto más llamativo de la carta de Jassy no es el volumen de inversión, sino hacia dónde apunta esa inversión. Amazon lleva años desarrollando sus propios semiconductores bajo tres nombres: Graviton, para cargas de cómputo general; Trainium, orientado al entrenamiento de modelos de inteligencia artificial; y Nitro, la capa de virtualización que sustenta toda la infraestructura de AWS. El negocio de estos chips crece a triple dígito interanual, y Jassy calcula que Trainium por sí solo podría ahorrar a la compañía decenas de miles de millones de dólares al año al reducir su dependencia de proveedores externos.

Eso ya sería suficiente razón para invertir en silicio propio. Pero Jassy va más lejos: si Amazon pusiera esos chips a la venta en el mercado abierto, el potencial es de unos 50.000 millones de dólares anuales, más del doble del mercado de chips en el que opera actualmente la empresa. No sería rival directo de NVIDIA en términos de escala —la compañía de Jensen Huang domina el sector con una posición casi sin competencia—, pero Amazon podría vender hardware y software de AWS como un paquete integrado, lo que le daría una propuesta de valor diferenciada frente a clientes que buscan soluciones completas de IA sin depender de múltiples proveedores.

La fortaleza de NVIDIA en este mercado es difícil de exagerar. Es el principal cliente de TSMC, la gran fábrica de semiconductores avanzados a nivel mundial, y ha asegurado su acceso a la memoria de alto ancho de banda —imprescindible para los grandes modelos de IA— siendo cliente prioritario de Samsung y SK Hynix. Además, ha construido durante años un ecosistema de software, herramientas y relaciones con startups que es muy complicado de replicar. Entrar en ese espacio no es sencillo, aunque Amazon llegue con recursos prácticamente ilimitados.

Kuiper: el Starlink propio de Amazon

El otro frente que abre Jassy en su carta es el espacial. Amazon lleva tiempo desarrollando el proyecto Kuiper, su propia constelación de satélites en órbita baja terrestre para ofrecer internet de banda ancha a nivel global. El plan es una respuesta directa a Starlink, el servicio de SpaceX que lidera este segmento con decenas de miles de satélites en órbita y millones de usuarios en todo el mundo.

El arranque de Kuiper ha sido modesto: 27 satélites lanzados en 2025. Pero la escala prevista para 2026 es mucho mayor, con el objetivo de poner en órbita unos 3.200 satélites adicionales. Si Amazon logra desplegar esa infraestructura a tiempo, podría convertirse en el segundo operador global de internet satelital, un mercado que combina conectividad con soberanía digital y que cada vez interesa más a gobiernos y empresas.

El patrón que dibuja Jassy en su carta es coherente: Amazon quiere controlar todas las capas del negocio de la inteligencia artificial, desde el hardware con sus chips propios hasta la conectividad con Kuiper, pasando por la infraestructura de nube con AWS. Es la misma lógica que ha aplicado en el comercio electrónico, la logística o el streaming: integrarse verticalmente para no depender de nadie y poder ofrecer precios y condiciones que ningún competidor puede igualar. Si lo consigue en IA, el sector habrá cambiado de forma permanente.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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