Amazon ha anunciado la compra de Globalstar, la empresa de satélites que actualmente respalda las funciones de emergencia del iPhone y el Apple Watch, en una operación valorada en aproximadamente 11.570 millones de dólares según información recogida por Reuters. La transacción, que deberá superar los controles regulatorios pertinentes, se espera que quede completada a lo largo de 2027 y representa uno de los movimientos más ambiciosos de Amazon en el sector de las telecomunicaciones satelitales.
Los accionistas de Globalstar podrán elegir entre recibir efectivo o acciones de Amazon como contraprestación. El precio fijado es de 90 dólares por cada título de la compañía satelital. Más allá de los números, lo que convierte esta operación en noticia es el contexto estratégico en el que se produce: Amazon lleva años construyendo su propio sistema de constelación de satélites en órbita baja, conocido como Amazon Leo, y la tecnología y los activos de Globalstar son una pieza esencial de ese rompecabezas.
Por qué importa Globalstar para el iPhone
Globalstar es la empresa que, desde 2022, proporciona la infraestructura satelital detrás de la función Emergencia SOS del iPhone 14 en adelante y de algunos modelos de Apple Watch. Esta característica permite a los usuarios contactar con servicios de emergencia en zonas sin cobertura móvil convencional, una funcionalidad que Apple ha ido expandiendo a más países y dispositivos desde su lanzamiento.
Tras el cierre de la adquisición, Amazon y Apple han confirmado que mantendrán su relación comercial. Esto significa que Emergencia SOS seguirá operando con normalidad tanto a través de la constelación actual de Globalstar como mediante los nuevos satélites que la compañía ya tenía comprometidos para su lanzamiento en órbita terrestre baja. El acuerdo va más allá: en el futuro, los dispositivos de Apple incorporarán la infraestructura de Amazon Leo para dar soporte a nuevas funciones satelitales. Es decir, la alianza entre ambas compañías no solo no se rompe con la compra, sino que se proyecta hacia adelante.
La operación también está condicionada a que Globalstar cumpla determinados objetivos relacionados con la renovación y sustitución de satélites de su constelación HIBLEO-4, lo que añade una capa de complejidad técnica y operativa a la transacción.
Amazon Leo apunta directo a Starlink
El verdadero motor de esta adquisición no es el acuerdo con Apple, sino la carrera por liderar la conectividad satelital de próxima generación. Amazon Leo, el proyecto de constelación de banda ancha de la compañía fundada por Jeff Bezos, tiene previsto desplegar su plataforma Direct-to-Device (D2D) a partir de 2028. Este sistema permitiría que cualquier smartphone, tablet, portátil o reloj inteligente compatible se conecte directamente a un satélite en órbita baja para enviar mensajes, realizar llamadas o navegar por internet, sin necesidad de ninguna infraestructura terrestre intermedia.
El rival directo de esta tecnología es Starlink Direct to Cell, el servicio de SpaceX que ya está en fase de despliegue y que persigue exactamente el mismo objetivo: eliminar los puntos ciegos de cobertura móvil en cualquier rincón del planeta. La pugna entre Amazon y Elon Musk en el espacio no es nueva, pero con esta adquisición adquiere una nueva dimensión.
Para reforzar su posicionamiento en el sector, Amazon presentó también la Leo Aviation Antenna, una nueva antena diseñada específicamente para conectividad en vuelos comerciales. Según la propia compañía, el sistema es capaz de ofrecer velocidades de descarga de hasta 1 Gbps y 400 Mbps de subida, con cobertura continua incluso sobre océanos. Otro frente donde Starlink lleva ventaja pero donde Amazon declara que quiere competir de igual a igual.
Un mercado en plena ebullición
La adquisición de Globalstar ilustra la velocidad a la que se está transformando el mercado de las telecomunicaciones satelitales. Hasta hace pocos años, los satélites de comunicaciones eran territorio casi exclusivo de operadores institucionales y de nicho. Hoy, empresas tecnológicas de primer nivel compiten por llevar conectividad directa a los dispositivos de consumo masivo, con miles de satélites en órbita baja y planes de inversión que se miden en decenas de miles de millones de dólares.
Amazon lleva tiempo posicionándose en este terreno a través del Proyecto Kuiper, su iniciativa para desplegar una constelación de más de 3.000 satélites que provea internet de banda ancha a nivel global. La integración de Globalstar aporta no solo activos físicos en órbita, sino también la experiencia operativa y las licencias regulatorias que son especialmente difíciles de obtener desde cero en el sector aeroespacial.
El resultado de todo esto es un ecosistema en el que los grandes fabricantes de dispositivos, como Apple, dependen cada vez más de la infraestructura satelital para diferenciarse y los grandes proveedores de nube e internet, como Amazon, encuentran en el espacio su próxima gran palanca de crecimiento. La pregunta que queda en el aire es cuánto tardará esta conectividad en ser algo tan habitual como el WiFi o el 4G.