La inteligencia artificial lleva años prometiendo una revolución productiva para todas las empresas por igual. Pero los datos más recientes desmienten esa idea con una crudeza notable. <cite index="1-1,1-3">Un pequeño grupo de compañías se está distanciando con claridad en la carrera por obtener retornos reales de la IA: el 74% del valor económico generado por esta tecnología lo captura apenas el 20% de las organizaciones.</cite> Lo publicó PwC el 13 de abril de 2026 en su AI Performance Study, y el dato tiene pocas lecturas tranquilizadoras para la mayoría de los directivos: el 80% restante de las empresas se reparte el 26% del valor sobrante.
<cite index="1-2">El estudio entrevistó a 1.217 altos directivos de grandes compañías cotizadas en 25 sectores diferentes, preguntándoles por los beneficios en ingresos y eficiencia que están obteniendo de la IA, así como por cómo despliegan la tecnología.</cite> No es, por tanto, una proyección teórica, sino una radiografía de lo que está ocurriendo ahora mismo en el mercado global.
Crecimiento frente a recorte de costes
<cite index="1-4,1-5">La investigación demuestra que las compañías con mejor desempeño no se limitan a desplegar más herramientas de IA. En cambio, la utilizan como catalizador de crecimiento y reinvención del negocio, persiguiendo nuevas oportunidades de ingresos generadas por la convergencia entre sectores.</cite> Esta distinción es fundamental: la mayoría de las empresas emplea la IA para hacer lo mismo de siempre un poco más rápido, mientras que los líderes la usan para hacer cosas que antes directamente no podían hacer.
<cite index="6-24,6-25,6-26">Los líderes generan 7,2 veces más valor que el competidor medio y disfrutan de márgenes de beneficio cuatro puntos porcentuales superiores. Usan la IA para crecer, no solo para reducir costes, y son 2,6 veces más propensos a reinventar su modelo de negocio con IA, además de entre dos y tres veces más proclives a utilizarla para identificar oportunidades de crecimiento derivadas de la convergencia entre industrias.</cite>
El contraste con la mayoría es llamativo. <cite index="4-4">Solo el 33% de los CEO encuestados reporta ganancias en costes o ingresos, mientras que el 56% afirma no haber visto aún ningún beneficio financiero significativo.</cite> En otras palabras: más de la mitad de las empresas lleva meses o años invirtiendo en IA sin ver resultados concretos en su cuenta de resultados.
Qué hacen diferente los que ganan
La clave no está en el presupuesto asignado a la tecnología, sino en cómo se despliega. <cite index="5-9,5-10,5-11">Las organizaciones líderes adoptan un enfoque más integrado: las compañías que obtienen los mejores retornos de IA tienen el doble de probabilidades de rediseñar sus flujos de trabajo en torno a la IA, en lugar de limitarse a superponer herramientas de IA sobre procesos ya existentes. Esto sugiere que la transformación de negocio, más que la experimentación aislada, es el factor crítico para obtener ganancias relacionadas con la IA.</cite>
A nivel operativo, <cite index="5-13">las empresas con mejores resultados financieros ligados a la IA son 1,8 veces más propensas a usar IA para ejecutar múltiples tareas dentro de unos límites establecidos, 1,9 veces más propensas a operar la IA de forma autónoma y autooptimizada, y 2,8 veces más propensas a haber aumentado el número de decisiones tomadas sin intervención humana.</cite>
PwC analiza este conjunto de prácticas mediante lo que denomina el AI Fitness Index: <cite index="6-9,6-10">un marco que agrupa 60 prácticas de gestión e inversión en dos grandes áreas, el "uso de la IA" (cómo se aplica) y las "bases de la IA" (infraestructura, gobernanza, datos y talento).</cite> Las empresas líderes puntúan alto en ambas dimensiones; las rezagadas, en cambio, suelen fallar en los cimientos antes incluso de hablar de aplicaciones avanzadas.
El error más común: ir de abajo hacia arriba
<cite index="13-12">Con la IA, muchas empresas cometen un error comprensible: en lugar de que la dirección lidere con un programa claro de arriba hacia abajo, adoptan un enfoque desde abajo, recopilando iniciativas dispersas que intentan convertir en algo parecido a una estrategia.</cite> El resultado son proyectos desconectados entre sí, difíciles de escalar y que rara vez generan una transformación real.
La alternativa que proponen los datos es estructural. <cite index="13-4,13-5">Las empresas líderes ejecutan su estrategia de IA mediante un centro centralizado, lo que PwC denomina un "estudio de IA", que reúne componentes reutilizables, marcos para evaluar casos de uso, entornos de prueba, protocolos de despliegue y personal especializado. Esta estructura conecta los objetivos del negocio con las capacidades de IA para identificar las oportunidades de mayor retorno.</cite>
Esta brecha no es solo tecnológica, es también de talento y cultura. <cite index="4-8">Los CEO cuyas organizaciones han establecido bases sólidas de IA —como marcos de IA responsable y entornos tecnológicos que permiten la integración a nivel de empresa— tienen tres veces más probabilidades de reportar retornos financieros significativos.</cite>
Una fractura que se agranda
<cite index="5-14,5-15">PwC advierte que las empresas que no adapten su estrategia de IA corren el riesgo de quedarse aún más atrás. La firma señala que la brecha entre líderes y rezagados probablemente seguirá creciendo, a medida que los adoptantes avanzados continúen escalando casos de uso probados, aprendiendo más rápido y automatizando más decisiones de forma segura.</cite>
El contexto macroeconómico añade presión. Según la 29ª Encuesta Global de CEO de PwC, la confianza de los directivos en el crecimiento de ingresos ha caído a su nivel más bajo en cinco años. La IA se ha convertido en el factor que define la diferencia entre los que ganan y los que se quedan atrás, pero la mayoría sigue atrapada en la fase de pilotos y pruebas sin saber muy bien cómo dar el siguiente paso.
Para cualquier empresa que se pregunte en qué lado de esta división quiere estar, la respuesta del estudio es clara: no se trata de cuánta IA usas, sino de para qué la usas. Recortar costes puede ser un primer paso, pero los que se llevan el 74% del valor llevan tiempo mirando hacia el crecimiento.