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Trump anuncia acuerdo nuclear con Irán para este fin de semana

Teherán habría aceptado entregar su uranio enriquecido mientras Israel y el Líbano acuerdan una tregua de diez días.

Por Carlos García·viernes, 17 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: Trump anuncia acuerdo nuclear con Irán para este fin de sema · El Diario Joven

Donald Trump afirmó este jueves que Irán ha aceptado entregar su uranio enriquecido como parte de las negociaciones en curso para desmantelar su programa nuclear, y que existe un acuerdo en ciernes que podría materializarse antes de que acabe el fin de semana. La declaración del presidente estadounidense llega en un momento de intensa actividad diplomática en la región, con varios frentes que parecen avanzar de forma simultánea hacia una distensión.

La noticia más significativa en términos estratégicos es la disposición iraní a desprenderse del uranio enriquecido acumulado durante años, considerado por Washington y sus aliados como el activo más peligroso del programa nuclear de Teherán. Sin ese material, el tiempo necesario para fabricar un arma nuclear —lo que los analistas denominan "tiempo de ruptura"— se ampliaría considerablemente, lo que constituye la principal demanda de cualquier acuerdo verificable para Estados Unidos y sus socios occidentales.

Paralelo a este proceso, Israel y el Líbano han llegado a un acuerdo de alto el fuego con una duración inicial de diez días. Aunque se trata de un cese provisional, su mera existencia reduce la presión militar sobre el flanco norte israelí y facilita el espacio político necesario para que las negociaciones con Irán avancen sin que una escalada armada las dinamite. La tregua es frágil, pero su anuncio ha sido recibido como una señal positiva en las capitales occidentales.

Irán, por su parte, ha reabierto el estrecho de Ormuz, la vía marítima por la que transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial, según datos de la Agencia Internacional de la Energía. El cierre del estrecho —o la amenaza de cerrarlo— ha sido históricamente una de las principales palancas de presión de Teherán en momentos de tensión con Occidente. Su reapertura es interpretada como una señal de que el régimen iraní está dispuesto a reducir su postura de confrontación, al menos de forma temporal, para facilitar un entendimiento diplomático.

Las conversaciones entre Washington y Teherán se han desarrollado con una celeridad inusual en las últimas semanas. Los contactos, que incluyen canales tanto directos como indirectos a través de intermediarios como Omán, han ganado intensidad desde que Trump anunció el relanzamiento de una estrategia de presión máxima sobre Irán al inicio de su segundo mandato. La administración estadounidense ha combinado sanciones renovadas con señales de apertura negociadora, una táctica que algunos analistas describen como coerción diplomática.

Lo que aún no está claro es el mecanismo concreto mediante el cual Irán entregaría su uranio enriquecido ni qué país o entidad internacional actuaría como custodio del material. En el acuerdo nuclear de 2015, conocido como el JCPOA, Irán transfirió parte de sus reservas a Rusia a cambio de uranio natural. No está confirmado si una fórmula similar está sobre la mesa en las actuales conversaciones ni qué garantías exigiría Teherán a cambio de dar ese paso.

Tampoco hay certeza sobre la posición de Israel. El gobierno de Benjamín Netanyahu ha rechazado históricamente cualquier acuerdo que no implique el desmantelamiento completo e irreversible de las capacidades nucleares iraníes, una postura más exigente que la de Washington. La tregua con el Líbano reduce temporalmente la presión militar sobre Israel, pero no despeja las dudas sobre si Tel Aviv respaldará o saboteará cualquier entendimiento que considere insuficiente.

Las próximas horas serán determinantes. Si Trump mantiene su calendario y el acuerdo se anuncia antes del domingo, será el mayor hito diplomático de su segundo mandato y un punto de inflexión en una crisis que lleva décadas amenazando la estabilidad de Oriente Próximo. Si los plazos se incumplen o emergen desacuerdos de fondo, el optimismo del presidente podría resultar prematuro, como ya ha ocurrido otras veces en negociaciones de esta complejidad.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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