Un mitin del partido Vox en el centro de Granada protagonizó este jueves una jornada marcada por los incidentes en los alrededores del recinto. Alrededor de medio centenar de personas afines a grupos de izquierda se concentraron en las inmediaciones de la plaza de las Pasiegas, donde estaba previsto el acto, con el objetivo de boicotearlo. La Policía Nacional mantuvo el control de los accesos y la protesta no logró impedir la celebración, aunque sí retrasó el inicio más de un cuarto de hora desde la llegada de los dirigentes del partido.
El ambiente fue tenso desde antes del comienzo. Los manifestantes ocuparon una calle adyacente a la plaza y desde allí lanzaron consignas contra Vox y su presidente, Santiago Abascal. Al mismo tiempo, militantes y simpatizantes del partido respondían con insultos dirigidos al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Los cánticos de unos y otros se cruzaban en el aire del centro histórico de la ciudad andaluza mientras los agentes trataban de mantener separados a ambos grupos y garantizar el desarrollo del acto electoral.
La Policía Nacional realizó cargas para dispersar a los manifestantes que intentaban aproximarse al perímetro habilitado para el mitin, según informaron medios presentes en el lugar. Las intervenciones policiales lograron contener la situación y evitar enfrentamientos directos entre los asistentes al acto y los manifestantes. No se informó de detenidos ni de heridos graves en los primeros reportes sobre los incidentes.
La reacción de Abascal
Desde el escenario, Abascal no pasó por alto lo ocurrido en los aledaños. El líder de Vox cargó contra los manifestantes y los calificó de protagonistas de lo que denominó una actitud antidemocrática, acusándoles además de estar cometiendo un delito electoral. Fue más allá y extendió la responsabilidad al ministro del Interior y a la Delegación del Gobierno, a quienes señaló por su supuesta complicidad con las protestas. Sus palabras, dirigidas a los presentes en la plaza, generaron una respuesta entusiasta entre los asistentes al mitin.
Este tipo de declaraciones de Abascal ante sus seguidores no es nuevo. El dirigente extremeño ha recurrido con frecuencia a este discurso cuando sus actos se han visto rodeados de protestas, presentando la movilización en su contra como un ataque a la libertad de expresión y a las reglas del juego democrático. La campaña electoral, que en estas fechas se desarrolla con intensidad en varias comunidades y municipios, eleva la temperatura política y convierte cada acto multitudinario en un foco de atención mediática.
Granada, escenario electoral
Granada acoge estos días una intensa actividad política dentro del calendario de mítines y actos de campaña de los distintos partidos. La ciudad, con una importante presencia universitaria y una tradición de movilización ciudadana, ha sido históricamente un escenario de confrontación entre distintas sensibilidades políticas. El centro histórico, donde se ubica la plaza de las Pasiegas —junto a la Catedral de Granada—, concentra buena parte de la vida pública de la capital.
Vox ha celebrado en los últimos años varios actos en Andalucía con mayor o menor contestación, pero los incidentes de este jueves destacan por la cercanía física entre los dos grupos y por la necesidad de intervención policial continuada antes y durante el evento. La Delegación del Gobierno en Andalucía, señalada directamente por Abascal en su discurso, no había emitido ninguna valoración oficial sobre los hechos en el momento en que se cerró esta información.
La Policía Nacional, por su parte, desplegó un dispositivo de seguridad acorde con las características del acto y la previsión de protestas. Fuentes policiales no detallaron el número exacto de agentes movilizados ni el balance final de intervenciones, algo habitual en la gestión informativa de este tipo de operativos durante la campaña electoral.
Los incidentes en torno a mítines de partidos de distintos signos políticos han sido una constante en los últimos ciclos electorales en España. La Junta Electoral Central vela por el cumplimiento de la normativa que regula la campaña, incluido el derecho de los partidos a celebrar sus actos sin interferencias, así como el derecho a la protesta pacífica. El equilibrio entre ambos derechos es, con frecuencia, el epicentro de la controversia política y judicial cuando se producen situaciones como la de este jueves en Granada.