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Los padres de Mael crean Amima2, una asociación solidaria desde Gijón

Pablo Aldecoa y Nerea Bernardo presentan la Asociación de Amigos de Mael para apoyar a niños con realidades médicas complejas

Por Redacción El Diario Joven·domingo, 12 de abril de 2026Actualizado hace 1 h·4 min lectura
Ilustración: Los padres de Mael crean Amima2, una asociación solidaria de · El Diario Joven

Pablo Aldecoa y Nerea Bernardo, los padres de Mael, el niño gijonés que perdió las manos y los pies tras una intervención médica en sus primeros meses de vida, han dado un paso más en su lucha por la visibilidad y la inclusión. Este domingo 12 de abril, coincidiendo con el Día Internacional de las Personas con Extremidades Diferentes, la familia ha presentado oficialmente Amima2, la Asociación de Amigos de Mael, una entidad sin ánimo de lucro que nace con el objetivo de canalizar la solidaridad que han recibido durante estos años y extenderla a otros menores que se enfrentan a situaciones similares.

La elección de la fecha no es casual. Los padres del pequeño quisieron aprovechar una jornada dedicada a poner el foco sobre las personas con diferencias en sus extremidades para lanzar un mensaje claro: hay muchos niños y familias que conviven con diagnósticos difíciles y necesitan apoyo, recursos y, sobre todo, normalización. Según las propias palabras de Pablo Aldecoa, la asociación busca «canalizar toda la ayuda que nos está llegando y todas las acciones que vamos a seguir haciendo por visibilizar las situaciones de muchos niños que saben, como Mael, lo que es enfrentar la vida con diagnósticos y realidades tan complejas».

De caso personal a causa colectiva

La historia de Mael ha conmovido a Asturias y al conjunto de España desde que se conoció públicamente. El pequeño gijonés sufrió amputaciones en manos y pies siendo un bebé, una circunstancia que catapultó a sus padres a una lucha doble: la médica, para garantizarle la mejor calidad de vida posible, y la social, para que su hijo creciera en un entorno que comprendiera y respetara su diferencia. A lo largo de estos años, la familia ha recibido una avalancha de muestras de cariño, donaciones y ofrecimientos de colaboración por parte de particulares, empresas e instituciones, tanto en Gijón como en el resto de la región.

Esa ola de solidaridad es precisamente lo que ha motivado la creación de Amima2. Hasta ahora, gran parte de ese apoyo llegaba de forma espontánea y dispersa. Con la nueva asociación, la familia pretende dotarse de una estructura legal y organizativa que permita gestionar esos recursos de manera transparente y eficaz. Pero el alcance va más allá del caso particular de Mael: la entidad aspira a convertirse en una red de apoyo para otras familias asturianas y españolas que atraviesan situaciones parecidas, con hijos que afrontan diagnósticos complicados y que necesitan desde ayuda económica para prótesis y tratamientos hasta acompañamiento emocional.

Un nombre que habla de afecto

El propio nombre de la asociación, Amima2, encierra un juego de palabras cargado de intención. Combina la referencia a los amigos de Mael con el concepto de «mimar», de cuidar con cariño. Es, como explica la familia, una forma de «decir gracias al mundo y aumentar la red de apoyo y de mimos». Un nombre que refleja el tono que la familia ha mantenido desde el primer momento: pese a la dureza de su situación, Aldecoa y Bernardo siempre han apostado por un discurso constructivo, centrado en las capacidades de su hijo y en la gratitud hacia quienes les han tendido la mano.

La imagen elegida para presentar la asociación resulta elocuente: Mael aparece subido a un árbol con una gran sonrisa, una estampa que resume la filosofía de la familia. No se trata de generar compasión, sino de demostrar que la diferencia no tiene por qué limitar la infancia. El pequeño gijonés se ha convertido en un símbolo de resiliencia para miles de personas que han seguido su evolución a través de las redes sociales y de los medios de comunicación.

El contexto: inclusión y diversidad funcional en España

La puesta en marcha de Amima2 llega en un momento en el que el debate sobre la inclusión de personas con diversidad funcional ocupa cada vez más espacio en la agenda pública española. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, más de 4,3 millones de personas en España tienen algún tipo de discapacidad reconocida, y una parte significativa de ellas son menores de edad. Las familias de estos niños se enfrentan a menudo a barreras burocráticas para acceder a ayudas, a listas de espera para obtener dispositivos ortopédicos y a un sistema educativo que, aunque ha avanzado, todavía presenta carencias en materia de adaptación.

En Asturias, la red de asociaciones dedicadas a la diversidad funcional ha crecido en los últimos años, pero organizaciones como Amima2 aportan un valor diferencial al nacer desde la experiencia directa de una familia que conoce de primera mano los retos del día a día. La cercanía y la autenticidad del testimonio de los padres de Mael pueden servir como motor de sensibilización en colegios, centros de salud y espacios comunitarios de la región.

Próximos pasos y retos por delante

Aunque la presentación oficial se ha producido este domingo, la asociación ya trabaja en definir sus líneas de actuación concretas. Entre los objetivos que se han esbozado figuran la organización de encuentros entre familias, la colaboración con profesionales sanitarios especializados en amputaciones pediátricas, la difusión de información sobre prótesis y nuevas tecnologías adaptadas, y la promoción de actividades deportivas y de ocio inclusivas para niños con diferencias en sus extremidades.

El reto no es menor. Crear y mantener una asociación requiere financiación estable, voluntarios comprometidos y una gestión transparente que inspire confianza tanto a las familias beneficiarias como a los potenciales donantes. Sin embargo, la trayectoria de los padres de Mael, que han demostrado una capacidad notable para comunicar su historia y movilizar apoyos, invita al optimismo.

Gijón, y Asturias en su conjunto, suman así una nueva iniciativa solidaria que parte de lo personal para proyectarse hacia lo colectivo. Lo que empezó como la lucha de una familia por su hijo se ha transformado en un proyecto con vocación de servicio público. Amima2 quiere ser, en definitiva, ese espacio donde las familias que conviven con diagnósticos difíciles encuentren compañía, recursos y la certeza de que no están solas. La sonrisa de Mael subido a un árbol es, tal vez, la mejor carta de presentación posible.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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