La parroquia de San Julián en Somió, Gijón, acogió el pasado domingo una celebración especial del Corpus Christi, oficiada por el jesuita Kike Figaredo. Figaredo, conocido por su labor en Camboya, viajó a Asturias tras acompañar la histórica visita del papa León XIV a España y un viaje previo a Roma con otros obispos.
El motivo principal de su desplazamiento fue también personal, ya que se acercó a Gijón para conmemorar el aniversario de la muerte de su madre, Ana Fernández Obaya. La misa en San Julián contó con la participación de la Coral San Julián, que puso el acompañamiento musical, y el templo estuvo adornado con alfombras de flores, reforzando el carácter solemne y emotivo de la celebración.
Tras la misa, se celebró una procesión por las calles del barrio de Somió, acompañada por la Banda de Música de Gijón y con la presencia destacada de varios niños vestidos con ropa de Primera Comunión. La escena reflejó una tradición que integró a toda la comunidad y que subrayó la importancia del acto litúrgico dentro del calendario religioso local.
Kike Figaredo es una figura relevante dentro de la Iglesia por su dedicación misionera en Camboya desde hace décadas. Su obra está vinculada a la atención a personas con discapacidad y a la promoción del desarrollo social en zonas de extrema vulnerabilidad. La visita del papa León XIV a España, en la que participó en Roma y en diferentes actos, fue un momento importante para él, que resaltó el respaldo que el país brindó durante la gira pontificia como un “momento eclesial precioso”.
Para Figaredo, la invitación a oficiar la misa en Somió fue un gesto significativo que lo conecta con su tierra, Asturias, y con la comunidad gijonesa. En sus declaraciones, afirmó que “Gijón está de misiones conmigo”, expresando el apoyo que ha sentido desde su ciudad natal para continuar su labor en Asia.
El jesuita regresó a Camboya el martes siguiente para seguir con su trabajo en comunidades que requieren atención sanitaria, educativa y social. Su compromiso es ejemplo de la presencia internacional que surgen desde Asturias, y de cómo personas vinculadas a la región pueden tener impacto global a través de sus misiones.
La misa del Corpus en Somió vuelve a mostrar la importancia de mantener vivas las tradiciones religiosas y culturales en Gijón, y cómo estas se combinan con historias personales y sociales que superan las fronteras. La labor de Figaredo también resalta los lazos entre instituciones religiosas y las comunidades a nivel local e internacional.
Estos acontecimientos en Somió coinciden con la reciente noticia del fallecimiento de Ana Fernández Obaya, madre de Kike Figaredo y miembro de una familia conocida en Asturias. Ella había dedicado su vida al ámbito sanitario, lo que añade una dimensión familiar y emotiva al regreso del jesuita a Asturias para la misa. La combinación de lo personal y lo espiritual resalta con fuerza durante estas fechas.
Por otro lado, la parroquia de San Julián destaca por su activa vida comunitaria y cultural, con eventos que reúnen a distintas generaciones. La procesión del Corpus es un momento destacado que reafirma tradiciones que se mantienen fuertes en la región.
En definitiva, la visita y celebración de Kike Figaredo en Gijón fue un acto cargado de simbolismo, que conecta a Asturias con el mundo a través de figuras como él, que desarrollan su misión en lugares remotos como Camboya, pero no olvidan sus raíces. La participación en la visita del papa León XIV y el homenaje a su madre lograron un momento eclesial y humano relevante para la comunidad local.