Las playas de Poniente y El Arbeyal, en Gijón, están experimentando una elevada presencia de algas que limita el disfrute del baño durante el verano. A pesar de los esfuerzos diarios de limpieza por parte de Emulsa, la empresa municipal encargada, las algas siguen acumulándose en la arena sobre todo tras las pleamares, cuando la marea arrastra estas plantas marinas al litoral.
En una jornada reciente, Emulsa retiró cerca de 140 toneladas de algas solo en la playa de Poniente. Los trabajos de limpieza se realizan habitualmente durante la bajamar, facilitando el acceso a la arena, pero la llegada de la pleamar vuelve a depositar grandes cantidades de algas sobre la zona de baño dentro del horario oficial.
Esta situación genera molestia entre los bañistas, que denuncian no poder meterse en el agua sin encontrarse con las algas flotando o enredadas en la orilla. Olga Pérez, veraneante habitual, asegura: "No puedes ni entrar al agua, porque sales peor que estabas". Más que por irritaciones o riesgos sanitarios, el problema es lo incómodo y desagradable que resulta para quienes van a darse un baño o disfrutar la playa.
Aunque estas algas no tienen el impacto negativo de animales como las medusas, su abundancia y persistencia las están convirtiendo en protagonistas negativas de la temporada estival, siendo motivo frecuente de quejas recibidas por parte del Ayuntamiento de Gijón.
Causas y ciclos naturales
La acumulación de algas es un fenómeno natural asociado a cambios en las condiciones marítimas y climáticas. En el Cantábrico, estas plantas marinas pueden florecer en determinadas épocas cuando las temperaturas del agua se elevan y la radiación solar aumenta, favoreciendo su proliferación.
Además, la dinámica de mareas influye en cómo y cuándo se depositan en las playas. La pleamar suele empujar las algas hacia la costa, especialmente cuando coincide con vientos en dirección a tierra. Después, la bajamar permite su retirada temporal a través de las labores de limpieza manual y mecánica.
No obstante, en este verano, las condiciones han favorecido que la llegada de algas sea más frecuente y en mayor volumen que en años anteriores, lo que ha complicado la gestión de la empresa pública.
Los retos de la limpieza y gestión
Emulsa, la compañía municipal de limpieza y mantenimiento urbano, afronta cada día un considerable esfuerzo para retirar estas algas y adecuar las playas para los bañistas. El tratamiento consiste en la recogida directa de la materia vegetal acumulada en la orilla y su transporte para evitar que se descomponga en la arena, lo que podría producir olores y afectar la calidad ambiental.
La recogida de 140 toneladas es solo un ejemplo puntual, pero la acumulación suele ser constante, lo que implica un esfuerzo continuo y gastos asociados significativos para el Ayuntamiento.
Las tareas se complican por la propia naturaleza del fenómeno: cuando al acabar la limpieza sube la marea, las algas vuelven a aparecer, lo que limita la eficacia del trabajo realizado por las mañanas y genera frustración entre los usuarios.
Impacto en la experiencia de los bañistas y respuesta ciudadana
Para los usuarios, la presencia de algas supone una molestia tangible. No solo impide bañarse cómodamente, sino que también puede afectar a la percepción de limpieza y calidad de las playas, espacios esenciales para el ocio y el turismo local.
Los vecinos y visitantes expresan en redes sociales y a través de canales oficiales su descontento, a la vez que reconocen el esfuerzo del Ayuntamiento para mitigar el problema. La controversia también ha llegado a debates en el consistorio local, donde se plantean posibles medidas complementarias y campañas de comunicación para informar a la población.
Un fenómeno que trasciende Gijón
La problemática con las algas no es exclusiva de Gijón. Otras zonas costeras del norte de España también enfrentan similares episodios de acumulación, vinculados al calentamiento del mar y a fluctuaciones ecológicas asociadas. Expertos en medio ambiente marino advierten que fenómenos climatológicos y cambios en los ecosistemas oceánicos pueden aumentar la frecuencia de estas situaciones en próximas temporadas.
Las administraciones públicas, por lo tanto, están llamadas a evaluar estrategias conjuntas que permitan una mejor gestión y aprovechamiento sostenible de las zonas costeras.
El Ayuntamiento de Gijón mantiene su compromiso con el mantenimiento de sus playas y continuará las labores de limpieza diaria mientras estudia nuevas alternativas para minimizar el impacto de las algas y garantizar la accesibilidad y calidad para los ciudadanos durante la temporada estival.
Para más información sobre la gestión de playas en Gijón y esfuerzos de limpieza puede consultarse la página oficial de Emulsa y la sección de playas del Ayuntamiento de Gijón.
La vigilancia sostenible y coordinada de estos espacios naturales será clave para preservar su valor recreativo y turístico frente a fenómenos ambientales que ya marcan la agenda del litoral asturiano y del Cantábrico en su conjunto.