Un padre, una promesa y más de cuatro mil kilómetros de desierto y montaña. Rafa Méndez, vecino de Gijón, acaba de regresar a Asturias tras completar el Rally Solidario que unió Tánger con Merzouga, en el sur de Marruecos. Diez días de ruta, 38 vehículos y 82 participantes con un propósito compartido: llevar ayuda a comunidades rurales que apenas aparecen en los mapas. Para Méndez, sin embargo, el viaje tenía una carga emocional añadida: cada kilómetro fue también un homenaje silencioso a su hijo César, fallecido en un trágico accidente en el puerto de El Musel, en Gijón, en 2024.
La asociación que lleva el nombre de César, cuyo lema es 'Ningún niño sin infancia', participó en la expedición con un objetivo declarado y sin ambages: "Poner nuestro granito de arena". Así lo explica el propio Rafa, que ahora, de vuelta en suelo asturiano, intenta poner en palabras una experiencia que, según reconoce, desborda cualquier relato convencional. No hay metáforas fáciles ni distancia emocional posible cuando uno viaja cargado de recuerdos y de material solidario al mismo tiempo.
Un país que recibe con té y brazos abiertos
Marruecos recibió a la expedición con una hospitalidad que Méndez describe como abrumadora. En los pueblos del Alto Atlas y en localidades como Tinghir, los coches del rally fueron repartiendo ropa, material escolar y pequeños obsequios entre una población que, según el testimonio del gijonés, vive en condiciones de extrema precariedad. "Muchos críos andan descalzos, con ropa vieja, así que valoran cualquier cosa que les des, desde una golosina a una gorra", relata. La desigualdad que encontró en el camino fue, dice, "enorme", aunque no ensombreció la gratitud que recibió en cada parada.
La ruta atraviesa un Marruecos alejado del turismo de costa y de las ciudades imperiales. Las comunidades bereberes del Atlas, especialmente las que habitan en zonas montañosas remotas, siguen dependiendo de una economía de subsistencia y tienen un acceso muy limitado a servicios básicos. Según datos del Banco Mundial, el índice de pobreza rural en Marruecos sigue siendo significativamente más alto que el urbano, una brecha que iniciativas como esta pretenden, al menos simbólicamente, visibilizar.
La camiseta que se quedó en la montaña
El momento más emotivo del viaje llegó en plena cordillera del Atlas. Entre los niños que se acercaron a recibir ayuda, Méndez encontró a un chico cuya mirada le recordó a la de César. La reacción fue instintiva: le dio una camiseta que llevaba en el equipaje. "Para que la llevase con él. Una parte de mi hijo se quedó en el Atlas", cuenta. Es una frase sencilla, pero concentra el sentido completo de todo el viaje: el duelo que se transforma en acción, el dolor privado que busca un canal colectivo.
Esta clase de iniciativas solidarias han crecido en España en los últimos años, canalizando la colaboración ciudadana hacia contextos de vulnerabilidad en el norte de África. El formato del rally, que combina aventura todoterreno con distribución de ayuda humanitaria en ruta, permite llegar a zonas donde las organizaciones grandes tienen dificultades logísticas para operar. No sustituyen la cooperación institucional, pero generan vínculos directos entre comunidades y donantes que los protocolos formales raramente facilitan.
La asociación César sigue adelante
De vuelta en Gijón, Méndez no considera cerrado ningún capítulo. La asociación que fundó tras la muerte de su hijo continúa trabajando bajo el lema 'Ningún niño sin infancia', y el rally ha servido para reforzar su visibilidad y captar nuevos apoyos. La experiencia, pese a las "penurias y la miseria" que presenció durante el recorrido, la define con una palabra: satisfacción. La satisfacción de haber actuado, de haber convertido el duelo en algo tangible para otros.
El puerto de El Musel, donde falleció César en 2024, es uno de los enclaves industriales más importantes del Cantábrico. Que su nombre derive ahora hacia una causa solidaria en el otro extremo del Mediterráneo dice algo sobre cómo el dolor, cuando encuentra un cauce, puede recorrer distancias impensables. Méndez volvió a Asturias con más kilómetros encima, con más historias que digerir y con la certeza de que otra parte de César, la que no se quedó en el Atlas, sigue empujando desde aquí.
El Rally Solidario Tánger-Merzouga es una de las varias expediciones de este tipo que recorren el norte y el oeste de África cada año con fines humanitarios. La edición de 2026 reunió a participantes de distintos puntos de España, con un total de 82 personas y 38 vehículos que durante diez días distribuyeron material donado por particulares y empresas colaboradoras a lo largo de la ruta.