La Federación de Asociaciones Vecinales (FAV) de Gijón, junto con la asociación de vecinos "Alfonso Camín" de La Calzada, ha presentado formalmente una queja ante el Defensor del Pueblo para alertar sobre la persistente contaminación en la zona oeste de Gijón.
En el documento, registrado el jueves, se denuncia el grave problema de salud pública que sufren miles de residentes en los barrios de La Calzada, Jove y El Natahoyo. Estas áreas llevan soportando esta situación durante más de 30 años, sin que se hayan ejecutado soluciones que reduzcan los niveles de contaminación ni mejoren los accesos a la dársena portuaria de El Musel, un punto neurálgico para el tráfico de mercancías en la ciudad.
El escrito subraya que la falta de avances en las infraestructuras y la gestión del tráfico pesado es la causa directa de esta contaminación crónica. Según fuentes vecinales, el incumplimiento reiterado de los compromisos para mejorar las vías de acceso a El Musel agrava el deterioro ambiental y sanitario, afectando la calidad de vida y bienestar de la población local.
Esta denuncia de la FAV y la asociación Alfonso Camín sigue los pasos de una iniciativa similar que presentó la alcaldesa de Gijón en marzo, la cual fue rechazada por el Defensor del Pueblo debido a que no provenía de la comunidad afectada. En esta ocasión, la queja cuenta con el respaldo directo de los vecinos afectados, lo que puede aumentar las posibilidades de que se abra una investigación oficial.
Los representantes vecinales, encabezados por personas como Miguel Carrera, Luciano González y Begoña Hernández, entre otros, se reunieron para dejar constancia de la gravedad del problema. Insisten en la necesidad de que las autoridades competentes actúen con urgencia y cumplan con los compromisos pendientes para mejorar el acceso viario y frenar la contaminación en esta parte de Gijón.
El Musel es uno de los principales puertos del norte de España, y su funcionamiento genera movimientos constantes de vehículos pesados que, sin alternativas adecuadas, circulan por zonas residenciales. Esta realidad provoca elevados niveles de contaminación atmosférica que impacta negativamente en la salud respiratoria de los vecinos, en especial en colectivos vulnerables como niños y personas mayores.
Las quejas vecinales han estado presentes durante décadas, pero los avances han sido insuficientes. Las asociaciones reclaman un estudio exhaustivo sobre el impacto sanitario y ambiental, además de una planificación que garantice soluciones estructurales que reduzcan el tráfico pesado en zonas urbanas.
Desde el Ayuntamiento de Gijón se ha señalado en el pasado la intención de buscar soluciones, pero la demora en la ejecución de proyectos y la falta de resultados concretos ha alimentado el malestar ciudadano. La mediación del Defensor del Pueblo podría impulsar una respuesta más efectiva ante esta preocupación social.
La situación en la zona oeste de Gijón, por tanto, se mantiene como un asunto urgente que requiere atención legislativa y técnica para proteger la salud pública y mejorar la calidad de vida de miles de habitantes.
Para seguir de cerca este tema, se puede consultar el reporte original en El Comercio, donde se detallan las actuaciones y demandas vecinales con más profundidad.