El economista Santiago Niño Becerra ha vuelto a poner el foco en la realidad industrial de España y Cataluña, advirtiendo que ambos territorios han desperdiciado una oportunidad que considera irrepetible en términos económicos y productivos. Este análisis ha sido compartido en sus redes sociales, donde ha reflexionado sobre las políticas industriales aplicadas en las últimas décadas.
Niño Becerra ha recordado una frase atribuida al exministro Carlos Solchaga en los años 80: "La mejor política industrial es la que no existe", que reflejaba una apuesta clara por la mínima intervención estatal en el desarrollo económico. Esta visión, según el economista, llevó a que España apostara por la especialización en el sector turístico en detrimento del sector industrial, una estrategia que define como un error grave.
"La especialización turística ha sido una mala apuesta como lo fue abandonar sin alternativas al sector industrial", ha insistido el experto, quien lamenta que esta falta de previsión ha tenido consecuencias profundas para la economía. Además, ha subrayado que "ahora España y Cataluña han perdido ese tren y estos trenes pasan sólo una vez".
Revertir esta tendencia no solo requeriría un volumen de recursos ingente, sino también cambios legislativos que actualmente, según Niño Becerra, están fuera de alcance. En sus palabras, "la cantidad de recursos de todo tipo que serían precisos y los cambios legislativos que serían necesarios para intentar revertir este presente son tan enormes que escapan a la realidad".
El economista no ha dudado en responsabilizar a quienes tomaron estas decisiones. "Lo peor es que estamos ahí porque nos metieron ahí, y sin alternativa. Y no fue un proceso de hoy para mañana, sino un camino que ha durado décadas, hasta que se ha visto que está agotado. Pero ya no hay recambio", ha apuntado con claridad.
Para contextualizar su crítica, ha invitado a consultar el Informe Fénix, presentado en mayo de 2026 y coordinado por Xavier Roig junto a economistas como Xavier Cuadras Morató, Modest Guinjoan y Miquel Puig. Este informe analiza la situación económica en Cataluña, detectando una paradoja preocupante: aunque el PIB de Cataluña ha crecido por encima de sus vecinos, este progreso no se ha traducido en mejoras reales en el bienestar de su población.
Según el Informe Fénix, mientras que en el año 2000 el PIB per cápita catalán estaba seis puntos por encima de la media europea, ahora se encuentra seis puntos por debajo, lo que representa un descenso relativo de 12 puntos porcentuales. Esta pérdida de bienestar material pone en evidencia el agotamiento de un modelo económico basado en crecimiento sin desarrollo social sostenido.
Este escenario ilustra las graves dificultades de España y Cataluña para renovar su base productiva y apunta a la urgencia de revisar las estrategias económicas adoptadas durante décadas. Sin embargo, Niño Becerra insiste en que "ese tren" para revitalizar la industria no volverá a pasar, marcando un antes y un después para la economía española.
A través de este análisis, el economista resalta la importancia de reconsiderar las políticas públicas y la necesidad de implementar cambios profundos para evitar que la situación siga deteriorándose. El desafío para España y Cataluña ahora está en cómo adaptarse a esta nueva realidad económica sin el margen de maniobra que antes se pudo haber tenido.