El colaborador televisivo Kiko Jiménez se ha convertido en los últimos meses en uno de esos rostros conocidos que utilizan las redes sociales para mostrar su faceta más cotidiana. Con 33 años, comparte en Instagram recetas caseras con las que intenta ganarse tanto a su pareja, Sofía Suescun, como a sus seguidores. Su último vídeo culinario, sin embargo, ha levantado más ampollas que aplausos.
El plato en cuestión era una versión personal de las fabes asturianas, elaborada con legumbres de bote y acompañada de pulpo y almejas. Jiménez presentó la receta como un plato que, según él mismo, "teletransporta a Asturias". La afirmación no tardó en llegar al norte de España, donde la recepción fue, como mínimo, agridulce.
En los comentarios del vídeo, varios usuarios calificaron la propuesta de "osadía" y "sacrilegio". Las fabes con almejas son uno de los grandes emblemas de la cocina asturiana, un plato que en la región se elabora con mimo, tiempo y legumbres secas puestas a remojo la noche anterior. Sustituir ese proceso por un bote de conserva es, para muchos asturianos, saltarse las reglas del juego.
Sofía Suescun, que aparece en el vídeo como primera catadora oficial, fue la única que recibió la receta sin reparos aparentes. La también influencer y conocida participante de realities ha acompañado a Jiménez en este proyecto gastronómico que mezcla entretenimiento con cocina de andar por casa.
El debate no es nuevo. La tensión entre la cocina tradicional y las versiones rápidas o adaptadas existe en todas las gastronomías regionales de España, pero en Asturias la defensa del recetario propio tiene especial intensidad. Platos como la fabada, el pote o las fabes con mariscos forman parte de una identidad cultural que muchos consideran intocable. Que un influencer madrileño los reinterprete con bote incluido es, para un sector del público, demasiado atrevimiento.