La película Cowgirl se adentra en la vida de Empar, una mujer de 60 años que regenta una granja en una pequeña localidad rural. Su rutina cambia por completo cuando su vaca Tona debe quedarse preñada para garantizar el futuro de la explotación familiar, una meta que resulta esquiva tras varios intentos infructuosos. Decidida a no rendirse, Empar recurre a Bernat, el propietario de la principal granja de la zona, buscando ayuda y asesoramiento tras los fracasos iniciales.
La historia da un giro inesperado cuando, finalmente, Tona queda embarazada. Sin embargo, el éxito no viene sin complicaciones. El veterinario local advierte de que la gestación será de alto riesgo, poniendo en peligro tanto a la vaca como la estabilidad de la granja. Ante este escenario, Empar se ve obligada a enfrentarse a la mentalidad conservadora y los prejuicios de su propio pueblo, decidida a proteger la calma y el bienestar de su animal.
Un viaje de superación en el campo
El drama de Cowgirl refleja los retos actuales del mundo rural en Asturias y en otras regiones agrícolas de España. La presión económica, la falta de recursos y la soledad marcan el día a día de muchos pequeños productores, especialmente mujeres de mayor edad. En este contexto, Empar no solo debe gestionar los problemas técnicos y veterinarios, sino también el aislamiento y la incomprensión de su entorno.
La llegada de Riqui, un joven que acaba de mudarse a la zona, aporta un contrapunto de frescura y apoyo incondicional a la protagonista. Junto a Bernat, forman un singular grupo que desafía las convenciones locales y muestra que en los pueblos también existe espacio para la solidaridad y las nuevas oportunidades. El desarrollo de la trama revela cómo la colaboración intergeneracional puede facilitar nuevos comienzos, incluso cuando todo parece perdido.
Temas sociales y tradición rural
La película utiliza la gestación de la vaca como metáfora de la propia capacidad de resiliencia de Empar y del campo asturiano. Aborda cuestiones actuales como el papel de la mujer rural, la precariedad en el sector primario y la dificultad para mantener tradiciones familiares frente al abandono y la despoblación. En los últimos años, la mayoría de las explotaciones agrarias en Asturias son pequeñas y familiares, enfrentándose a problemas de relevo generacional y de sostenibilidad, como muestran los estudios sectoriales publicados por el Principado de Asturias.
Según los últimos datos del Ministerio de Agricultura, menos del 30% de las explotaciones en España están dirigidas por mujeres y solo un 13% de los agricultores tienen menos de 40 años. Cowgirl ilustra estos desafíos a través de una narrativa humana y cercana, donde la protagonista se enfrenta tanto a obstáculos personales como al conservadurismo social.
El filme invita a reflexionar sobre la importancia de las redes de apoyo, de la innovación en el campo y de la apertura de las comunidades rurales a nuevas realidades. Además, muestra el potencial de encontrar segundas oportunidades, independientemente de la edad o de las circunstancias adversas.
Cine y representación rural
Rodada en localizaciones naturales y con una puesta en escena sencilla, Cowgirl opta por mostrar el día a día en la granja sin grandes artificios. Esto contribuye a su autenticidad, acercándose a las experiencias reales de muchas personas en entornos rurales. El drama conecta con otras propuestas cinematográficas que en los últimos años están consiguiendo visibilizar el mundo rural español y la complejidad de sus habitantes, como ya hizo recientemente "Gilbert", película asturiana celebrada en los Premios Goya.
Cowgirl ya se encuentra en la cartelera española y está llamada a despertar el interés tanto de los amantes del cine social como de quienes buscan historias de superación lejos de los grandes núcleos urbanos. Si bien su historia se sitúa en Asturias, sus temas son universales en un momento de cambio demográfico en muchas regiones de Europa.
La trayectoria de obras que apuestan por retratar los entornos rurales y la diversidad de sus gentes demuestra que estas historias pueden tener eco más allá de un público local. Cowgirl es, en definitiva, una invitación a conocer las dificultades y pequeñas grandezas de la vida en el campo.