El Muséu del Pueblu d'Asturies, referencia cultural en Oviedo para la preservación del patrimonio etnográfico asturiano, inauguró el pasado lunes una exposición dedicada a uno de los oficios artesanales más longevos de la región. Bajo el título 'La cerámica de Cangas del Narcea. Tradición, adaptación e innovación en Llamas del Mouro', la muestra permanecerá abierta al público hasta el próximo mes de noviembre y presenta 95 piezas elaboradas en el alfar de la parroquia de San Martín de Sierra, en el concejo de Cangas del Narcea.
El proyecto expositivo ha sido desarrollado en colaboración con la Sociedad Canguesa de Amantes del País Tous pa Tous, una asociación dedicada a la difusión y defensa del patrimonio cultural del suroccidente asturiano. Su implicación en la muestra subraya el carácter colectivo de este esfuerzo por documentar y visibilizar un oficio que, pese a sus más de tres siglos de historia, sigue activo en la actualidad.
El alfar de Llamas del Mouro es uno de los pocos talleres alfareros tradicionales que mantienen su actividad en Asturias. Su origen se remonta a principios del siglo XVIII, lo que lo convierte en un testimonio vivo de la artesanía popular asturiana. La característica que define su producción es la cerámica negra, una técnica singular que se obtiene mediante un proceso de ahumado durante la cocción y que otorga a las piezas su inconfundible acabado oscuro y satinado. Esta técnica, compartida con otras tradiciones alfareras de la Península Ibérica como la de Buño en Galicia o la de Moveros en Zamora, constituye un patrimonio técnico de notable valor histórico.
La exposición no se limita a presentar objetos como piezas de museo descontextualizadas. Su planteamiento narrativo recorre la evolución del alfar a lo largo del tiempo, poniendo el foco en cómo sus artesanos han sabido adaptar la producción a los cambios del mercado y de la sociedad. Las piezas seleccionadas ilustran el tránsito desde los utensilios domésticos de uso cotidiano —ollas, pucheros, jarras— hacia formas más orientadas a la decoración, el coleccionismo y la expresión artística contemporánea. Es, en definitiva, la historia de un oficio que ha sobrevivido reinventándose sin abandonar sus raíces técnicas.
Este tipo de adaptación es precisamente lo que ha permitido a talleres como el de Llamas del Mouro sobrevivir en un contexto en el que la industrialización y los materiales sintéticos desplazaron a la cerámica tradicional de la cocina cotidiana. La apuesta por la calidad artesanal, la singularidad estética y el valor cultural ha convertido estas piezas en objetos deseados tanto por coleccionistas como por consumidores que buscan productos con identidad y origen.
El Muséu del Pueblu d'Asturies, dependiente del Ayuntamiento de Gijón y con sede en el parque de Isabel la Católica, es el espacio de referencia para la etnografía asturiana. Su colección permanente abarca desde herramientas agrícolas hasta indumentaria tradicional, y sus exposiciones temporales suelen abordar aspectos del patrimonio inmaterial y las artes populares de la región. La elección de este museo para acoger la muestra sobre Llamas del Mouro resulta coherente con su línea curatorial: preservar y divulgar las expresiones culturales propias de Asturias.
Cangas del Narcea, el concejo más extenso de Asturias, atesora un patrimonio natural y cultural de primer orden. Más allá de la cerámica, la zona es conocida por su vino, amparado bajo la Denominación de Origen Protegida Cangas, y por el monasterio de Corias, uno de los conjuntos monásticos más importantes del norte peninsular. La cerámica de Llamas del Mouro se suma a ese inventario de señas de identidad locales que hacen del suroccidente asturiano un territorio culturalmente rico y diferenciado.
La exposición es de acceso libre durante el horario habitual del museo y representa una oportunidad para acercarse a una tradición artesanal que combina historia, técnica y creatividad. Para quienes se interesen por el patrimonio cultural asturiano o simplemente por la artesanía de calidad, la muestra ofrece una mirada detallada a un oficio que lleva más de trescientos años transformando barro y fuego en objetos de uso y belleza.