El ministro británico de Salud, Wes Streeting, prepara su candidatura para disputar el liderazgo del Partido Laborista y, con ello, el puesto de primer ministro. Según fuentes cercanas, tiene previsto presentar su dimisión y activar la carrera interna que podría relevar a Keir Starmer, quien mantiene el cargo en medio de crecientes críticas internas.
Esta maniobra se da en un contexto delicado para el laborismo, que tras las elecciones generales del pasado 7 de mayo ha visto su apoyo desplomarse de un 34 % a una estimación del 17 % de los votos. Gran parte del partido responsabiliza a Starmer de esta caída electoral, acusándolo de alejarse de una base electoral que busca respuestas más contundentes en distintos frentes.
El encuentro entre Streeting y Starmer en Downing Street, apenas 17 minutos antes del discurso de apertura del Parlamento por parte del rey Carlos III, ha avivado aún más las especulaciones. Ambos mantuvieron un rostro serio sin hacer declaraciones públicas, lo que ha disparado la atención sobre las tensiones internas en el Partido Laborista justo cuando la agenda política nacional intentaba centrarse en la apertura parlamentaria.
Wesley Paul William Streeting, de 43 años, representa el ala más centrista del laborismo y ha sido considerado el adversario favorito para desafiar a Starmer. Sus propuestas incluyen mantener las reglas fiscales actuales, una actitud favorable hacia las empresas —lo que agrada a los inversores en la City—, una posición dura frente a la inmigración, el apoyo a la unión aduanera con la Unión Europea y una gestión pública eficiente, destacando la reducción en las listas de espera sanitarias durante su gestión.
Para consolidarse como candidato, Streeting debe reunir el apoyo explícito de al menos 81 diputados de los 400 que conforman el grupo parlamentario laborista. Aunque más de 90 ya expresaron descontento con Starmer, el debate interno persiste sobre si el sucesor debería situarse en el centro o adoptar posiciones más a la izquierda, considerando la fuga de votos hacia los verdes y el partido populista Reform UK.
La urgencia de Streeting también se debe a que otros posibles rivales, como Angela Rayner, parecen no aspirar al liderazgo, mientras que Andy Burnham, alcalde del Gran Mánchester y con una orientación más a la izquierda, aún no puede presentarse formalmente por limitaciones internas.
Por su parte, Starmer cuenta con el respaldo declarado de 110 diputados y ha rechazado dimitir. Su portavoz reafirmó la "plena confianza" en Streeting y subrayó la intención del primer ministro de acelerar sus políticas para conseguir un cambio efectivo, invitando a los críticos a participar en primarias, un proceso que Streeting busca impulsar para legitimar su desafío.
Desde el punto de vista económico, el mercado británico observa con atención esta crisis interna. El índice FTSE 100 ha subido un 0,2 % y la rentabilidad de los bonos gubernamentales a 10 y 30 años ha experimentado una ligera disminución, mientras la libra esterlina registra variaciones frente al euro y al dólar según datos de Bloomberg. Estos movimientos reflejan una reacción moderada ante la incertidumbre política que atraviesa el Partido Laborista.
Esta situación inédita en la formación laborista recuerda la inestabilidad que vivieron los conservadores entre 2019 y 2022, cuando se sucedieron cuatro primeros ministros en poco tiempo. Starmer busca evitar ese caos, pero la creciente insatisfacción interna pone en jaque su liderazgo y abre un nuevo capítulo político en el Reino Unido.
Para seguir de cerca el desarrollo de esta batalla, es clave observar si Streeting logra apoyos suficientes para desencadenar unas primarias que podrían modificar profundamente el rumbo del Partido Laborista y la política británica en los próximos meses.
Más información sobre la política británica se puede consultar en el sitio oficial del Partido Laborista y en análisis económicos en Bloomberg.