El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha generado alarma en Taiwán y entre sus aliados asiáticos al anunciar que discutirá la venta de armamento estadounidense a Taiwán con el presidente chino, Xi Jinping, durante la próxima cumbre en Pekín.
Esta posible negociación representa un cambio en la política tradicional de EE. UU., que hasta ahora no consultaba con China acerca de sus exportaciones de armas a la isla. Trump declaró que tendrá esta conversación con Xi, a pesar del desagrado que tal propuesta genera en Pekín.
La noticia ha suscitado preocupación dentro de la región Indo-Pacífico. Según Mira Rapp-Hooper, exdirectora sénior para Asia Oriental del Consejo de Seguridad Nacional, ceder a las demandas de China para retrasar ventas de armas pondría en riesgo la seguridad de Taiwán y de otros aliados como Japón y Filipinas, además de dar poder de veto a Pekín sobre estos asuntos.
La cumbre entre Trump y Xi, que también abordará temas como Irán, comercio e inversión, llega en un momento complicado. Apenas hace cinco meses EE. UU. anunció un paquete récord de armas para Taiwán, valorado en 11.100 millones de dólares, y prepara otro aún mayor, por al menos 14.000 millones de dólares.
China ha presionado para que Estados Unidos modifique su discurso oficial y deje claro su rechazo a la independencia de Taiwán, algo que preocupa tanto a Taipéi como a sus aliados. Aunque el secretario de Estado, Marco Rubio, ha asegurado que no hay cambios en la política estadounidense, no todos en Washington se muestran convencidos.
Durante el Senado, el secretario de Defensa no garantizó que la seguridad de Taiwán y otros aliados no se vea afectada tras la reunión, evidenciando la incertidumbre que rodea al encuentro. Expertos en política china, como Patricia Kim de Brookings Institution, apuntan que Pekín probablemente solicitará a Trump retrasar o reducir el próximo paquete de armas.
De hecho, Trump ya pospuso en febrero la notificación obligatoria al Congreso sobre la venta, tras presiones de China, lo que provocó críticas entre miembros del Congreso que demandaban transparencia para enviar un mensaje firme a Pekín.
Sarah Beran, ex diplomática estadounidense, alerta que la incertidumbre sobre la política de EE. UU. debilita a Taiwán y genera dudas entre los aliados de la región. También explica que China puede aprovechar la situación para evitar compromisos formales durante un tiempo.
No obstante, algunos analistas creen que un compromiso se podría dar bajo un esquema de "contención recíproca", donde Estados Unidos modere sus ventas a Taiwán si China reduce su actividad militar en el estrecho, aunque no es una propuesta confirmada.
Xiang expertos chinos señalan que no esperan un cambio significativo en el discurso ni en la práctica de EE. UU., ya que Washington continuará reforzando sus lazos militares con Taiwán y preparándose para eventuales conflictos.
Además de las tensiones sobre Taiwán, la cumbre busca un acuerdo para fortalecer el comercio bilateral, gestionar inversiones y tratar la cuestión de Irán. Trump pretende que China abra su mercado, incluyendo la compra de productos estadounidenses como aviones Boeing y soja.
En esta visita, Trump estará acompañado por líderes de grandes empresas estadounidenses como Apple, Tesla, Boeing y Nvidia, quienes buscan avanzar en sus relaciones comerciales con China.
Esta reunión será crucial para definir el rumbo de las relaciones entre dos potencias y la estabilidad en el Indo-Pacífico, poniendo a prueba la postura tradicional de EE. UU. en la defensa de Taiwán frente a las demandas de China.
Para más detalles sobre la política de EE. UU. hacia Taiwán y las exportaciones de armas, se pueden consultar las actualizaciones del Consejo de Seguridad Nacional, y para entender la perspectiva china, el Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Fudan ofrece análisis relevantes.