La ingeniería asturiana TSK, propiedad de la familia García Vallina, avanza a paso firme hacia su salida a Bolsa prevista para mayo. La compañía negocia desde hace semanas con la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) los detalles de una Oferta Pública de Suscripción de Acciones (OPS) dirigida exclusivamente a inversores institucionales, sin tramo minorista, con la que espera captar un mínimo de 150 millones de euros.
Una vez en el parqué, TSK cambiará su política de retribución al accionista. Hasta ahora, la empresa familiar reinvertía prácticamente la totalidad de sus beneficios. Según fuentes financieras, el plan pasa por mantener esa estrategia durante los dos primeros años de cotización y arrancar con un dividendo equivalente al 35% del resultado neto (pay out) a partir de 2028. En 2025, la compañía obtuvo un beneficio neto de 32 millones de euros.
El dinero captado en Bolsa se destinará principalmente a financiar el crecimiento del grupo. TSK cuenta con una cartera de producción de 1.300 millones de euros y proyectos preadjudicados por otros 3.700 millones. Parte de ese trabajo se ejecuta mediante contratos llave en mano para terceros, pero otra parte requiere coinversión directa de capital, que es precisamente donde la compañía tiene previsto emplear los fondos de la OPS y los beneficios futuros.
En cuanto a los resultados, la empresa cerró 2025 con unas ventas de 1.035 millones de euros, ligeramente por encima del año anterior, y un EBITDA de 99,7 millones, lo que supone un crecimiento del 37% respecto a 2024. Unas cifras que pretende usar como argumento de venta ante los inversores institucionales.
Para orquestar la operación, TSK ha contratado a Banco Santander y CaixaBank como coordinadores globales, y a Banca March como colocador. Recientemente también se han sumado al sindicato JB Capital y Alantra. El despacho de abogados Hogan Lovells lleva meses trabajando en la elaboración del folleto de salida. La familia fundadora, liderada por Joaquín García Rico, tiene previsto colocar una participación minoritaria en el mercado y conservar al menos el 51% del capital.
En los últimos meses, los accionistas de TSK han tanteado el interés de grandes fortunas en Europa, Latinoamérica, Asia y Estados Unidos. La elección de CaixaBank y Banca March como asesores también tenía como objetivo atraer a los grandes holdings de inversión vinculados a estas entidades: CriteriaCaixa y Corporación Financiera Alba, respectivamente. Por su parte, Santander AM, la gestora del banco cántabro, ya participó en las dos últimas salidas a Bolsa en España: las de HBX Group (antes Hotelbeds) y Cirsa.
La operación, sin embargo, no está exenta de incertidumbre. El calendario dependerá de la evolución de los mercados y de la confianza de los inversores, actualmente condicionada por la tensión geopolítica en Oriente Medio. Si las condiciones no son favorables, TSK podría retrasar el estreno bursátil en busca de un momento más propicio.