SpaceX ha ampliado su última emisión de bonos hasta los 25.000 millones de dólares, superando en 5.000 millones la cifra inicial. Este movimiento refleja la destacada demanda que ha generado la oferta, la cual ha recibido solicitudes por cerca de 90.000 millones de dólares, casi cuatro veces el importe disponible.
La nueva deuda ofrece rentabilidades más elevadas que las habituales en compañías con perfiles crediticios similares, lo que explica el interés de inversores pese a los riesgos asociados. Según datos de Ice, el diferencial para estos bonos supera el 1,5%, en comparación con el diferencial promedio de 0,93 puntos para una cesta comparativa de bonos corporativos estadounidenses.
Esta emisión llega tras la histórica salida a Bolsa de SpaceX el pasado 11 de junio, cuando la empresa logró una valoración récord al recaudar 86.000 millones de dólares, consolidándose como la mayor OPV en la historia. Moody's ha otorgado recientemente a SpaceX una calificación de grado de inversión Baa1, un respaldo crucial para la capacidad de la compañía de financiarse en los mercados de deuda.
A pesar de la confianza reflejada en la demanda de deuda, el mercado de acciones de SpaceX ha mostrado volatilidad. Desde su estreno en Bolsa, la acción ha subido un 14%, pero ha experimentado caídas y subidas relevantes, con un pico de aumento del 50% en los primeros días. Al cierre más reciente, la acción cedió un 1,13%, reflejando la cautela de los inversores.
Los inversores han mostrado un especial interés en los bonos con vencimientos más cortos, concentrando pedidos por 24.000 millones de dólares para la emisión a cinco años. En contraste, para la obligación a 30 años la demanda llegó a 15.500 millones, lo que apunta a una menor confianza en el largo plazo debido a los gastos de capital considerables y las incertidumbres actuales en el sector aeroespacial y tecnológico.
Grant Nachman, director de inversiones de Shorecliff Asset Management, apunta que la preferencia por el corto y medio plazo se debe a una mayor confianza en las perspectivas inmediatas de SpaceX, mientras que los inversores muestran reservas en cuanto a un horizonte temporal más amplio por la elevada inversión que requiere la empresa.
Además, algunos inversores están más cautelosos ante la actual saturación del mercado de bonos tecnológicos, dado que numerosas compañías del sector han emitido deuda recientemente y se anticipan más operaciones similares próximamente.
Los recursos obtenidos de esta operación están destinados a cancelar un préstamo puente solicitado por SpaceX en marzo, tras la fusión promovida por Elon Musk entre su startup de inteligencia artificial xAI, la plataforma social X y la empresa de cohetes. Así, SpaceX busca mantener una sólida calificación crediticia y limitar su deuda a un máximo de tres veces sus ganancias antes de intereses e impuestos, según comunicó Bret Johnsen, su director financiero.
Las entidades que lideran esta emisión incluyen a Bank of America, Citigroup, Goldman Sachs, JPMorgan y Morgan Stanley, que coordinan la oferta en mercado. Este movimiento financiero refuerza la estrategia de SpaceX para consolidar sus negocios en la intersección entre tecnología espacial e inteligencia artificial, sectores con alto potencial que requieren elevadas inversiones, y que justifican una rentabilidad atractiva para compensar los riesgos asumidos.
Para más detalles sobre la valoración del mercado de bonos y la evolución financiera de SpaceX, se puede consultar información actualizada en el Financial Times y analistas especializados en renta fija.
El contexto financiero global con tipos variables y una creciente demanda de productos de renta fija de calidad ha situado a esta emisión de SpaceX en un foco especial para inversores que buscan diversificar frente a la volatilidad del mercado tecnológico en Bolsa.