Santander UK destinó en 2025 un total de 122 millones de libras (141 millones de euros) para cubrir fraudes cometidos contra sus clientes y la propia entidad. Esta cifra se mantiene prácticamente sin variación respecto al año anterior, reflejando un problema persistente en la banca británica. El banco atribuye estas pérdidas a la creciente sofisticación de los métodos empleados por los estafadores, que ponen en riesgo tanto a usuarios como a la institución.
El fraude es uno de los principales riesgos operativos que destaca Santander en su informe anual, en línea con la tendencia del sector financiero del Reino Unido. Según Mahesh Aditya, director de Santander UK, la ingeniería utilizada por los delincuentes representa una amenaza significativa fuera del control del banco. A pesar de ello, la entidad ha invertido en una amplia gama de controles y en reforzar habilidades para prevenir y detectar estos ataques, mejorando sus resultados en comparación con 2024.
Los 14 millones de clientes activos de Santander UK sufrieron sustracciones por valor de 66,5 millones de libras (77 millones de euros) en 2025. Sin embargo, el banco aclara que esta cifra no representa pérdidas directas para los usuarios, dado que en muchos casos se devuelve el importe defraudado, ni corresponde al total asumido por la entidad, pues no todas las reclamaciones se reembolsan íntegramente.
Entre las modalidades más comunes de fraude se encuentran las inversiones fraudulentas, que sumaron aproximadamente 30 millones de libras y afectan mayoritariamente a personas mayores de 45 años. También destacan las compras falsas de vehículos, productos de belleza y pastillas para adelgazar. Recientes alertas señalan además estafas vinculadas a ofertas laborales online y promesas engañosas de ingresos a través de interacciones en plataformas como TikTok.
En Reino Unido, la normativa establece que los bancos suelen asumir el coste de fraudes cometidos mediante transferencias a través del sistema de pagos rápidos, siempre que el cliente no haya tenido una participación negligente o maliciosa. No obstante, esta excepción no se aplica a consumidores vulnerables. La mayor parte de clientes afectados que presentan reclamaciones reciben la compensación en un plazo de cinco días laborables, con un límite máximo cubierto de 85.000 libras (unos 100.000 euros), según el Regulador del Sistema de Pagos dependiente del Banco de Inglaterra.
La persistencia del fraude y la sofisticación de los métodos obligan a Santander UK y al sector bancario a mantener una constante inversión en seguridad y tecnología. Este esfuerzo busca no solo minimizar las pérdidas económicas, sino también proteger la confianza de los clientes y la integridad del sistema financiero británico.
El reto continúa siendo significativo, dado que los estafadores adaptan sus técnicas y exploran nuevas vías para engañar, incluyendo el creciente uso de redes sociales y ofertas laborales fraudulentas. En este contexto, los bancos refuerzan la educación financiera y la comunicación preventiva hacia sus usuarios, además de la implementación de mejores controles internos.
Para más detalles sobre fraude financiero y medidas de protección, se recomienda consultar los informes publicados por el Banco de Inglaterra y el Regulador del Sistema de Pagos.
El aumento de fraudes de terceros es una preocupación global que afecta a las finanzas personales y a la estabilidad bancaria, destacando la necesidad de mantener actualizadas las herramientas de seguridad y de promover la conciencia entre los consumidores.